Pero las
responsables más directas de la celulitis son las hormonas femeninas
(estrógenos y progesterona), que intervienen en la madurez sexual de la
mujer, y están presentes en los procesos biológicos que afectan al
desarrollo del tejido adiposo.
¿En qué consiste la celulitis?. Es una hipertrofia de las células
adiposas, es decir, los líquidos intersticiales, las grasas y las toxinas
que no han sido transportadas y posteriormente eliminadas, se depositan en
los adipositos (células grasas), provocando que éstos se hinchen y
aumenten de tamaño. Como consecuencia de la hinchazón éstas células
comprimen todo lo que tienen a su alrededor, entorpeciendo la circulación
sanguínea y linfática, y por tanto la eliminación de residuos y
toxinas. Si este trastorno no se trata a tiempo, las células adiposas
siguen engordando y el tejido conjuntivo, al no ser abastecido
adecuadamente se debilita y pierde firmeza, volviéndose más flácido. El
resultado es la denominada piel de naranja, una piel llena de bultos que
se perciben a simple vista o pellizcando levemente la piel. En estados
avanzados, la celulitis puede crear otros problemas de difícil solución
como flacidez, edemas, varices, estrías y piernas cansadas. La diferencia
entre obesidad y celulitis reside en que, en la primera, la grasa se
reparte de forma más generalizada y el tejido conjuntivo apenas se
degenera, mientras que la celulitis se instala en zonas muy específicas
del cuerpo como caderas, glúteos, vientre, muslos, rodillas y tobillos y
además el tejido subcutáneo se inflama con infiltración de nódulos
dolorosos al tacto y depósitos adiposos.
Autodiagnóstico: Para conocer si existen inicios de celulitis
(fase edematosa), basta con pasar suavemente los dedos de la mano por la
zona afectada, si ya ha aparecido el trastorno se percibirán bajo la
piel, nódulos más o menos gruesos. La fase "piel de naranja" o
segundo estadio ya causa dolor y se caracteriza porque al realizar la
maniobra del pellizco, es decir, al coger una porción de piel entre el
pulgar y el índice, se detectan nódulos. En el tercer estadio o fase
esclerótica la celulitis ya se percibe a simple vista sin necesidad de
maniobras. En esta etapa, la piel está dura, poco elástica y dolorosa, y
presenta un aspecto acolchado con pequeños bultos y depresiones.
Tipos de celulitis:
Edematosa: Se presenta con hinchazón debido a la retención
anormal de líquidos y se localiza en las extremidades inferiores desde
los tobillos hasta los glúteos. En una fase avanzada resulta dolorosa,
las piernas tienen forma de columnas gruesas y los líquidos se concentran
más en los tobillos, pantorrillas y rodillas, al tacto se aprecian los nódulos
bajo la piel.
Blanda: Se caracteriza por la flacidez y poca consistencia de
los tejidos y en ella la superficie cutánea cambia de aspecto según la
postura que se adopte. Al tacto provoca dolor, resulta blanda y pastosa y
se perciben los nódulos. También puede ir acompañada de sensación de
pesadez y pequeñas varices. Suele presentarse en personas obesas, cuando
realizan repetidos tratamientos de adelgazamiento con pérdida de mucho
peso. Puede concentrarse en caderas, glúteos, muslos y tripa o bien ser más
generalizada abarcando una amplia superficie.
Dura: Se suele dar más en celulitis muy localizadas. Destaca su
gran consistencia, lo que la hace muy difícil de eliminar, y el
engrosamiento considerable de los tejidos. La piel, la grasa y los músculos
parecen que estén soldados, por lo que al tacto no se detectan los típicos
nódulos. Además la piel pierde la elasticidad y se vuelve dura y tensa,
provocando en ocasiones estrías.
Mixta: tiene aspecto de celulitis edematosa y de blanda, y
presenta flacidez de los tejidos y acumulación de líquidos localizados
en diferentes zonas del cuerpo.
Consejos saludables:
- Evitar el uso de prendas ajustadas que entorpezcan la circulación sanguínea
y linfática, así como calzado con mucho tacón.
- Practicar ejercicio (caminar, nadar...) de forma regular.
- Evitar el consumo de sustancias tóxicas y excitantes (alcohol, tabaco,
café...).
- Seguir una dieta rica en frutas y verduras frescas. Para que el tejido
conjuntivo de la piel se conserve en buen estado, es necesario tomar
raciones extras de vitamina C (naranja, mandarina, pomelo, limón, kiwi,
fresas, frutas tropicales como mango y guayaba, coles, pimientos...).
- Beber al menos dos litros de líquido al día (infusiones, zumos,
caldos, sopas, agua de baja mineralización).
- Practicar ejercicios de relajación a lo largo del día por que el estrés,
las prisas, la tensión emocional o la ansiedad, afectan a distintas
funciones del organismo, alterando el proceso respiratorio, digestivo y la
función intestinal con una producción excesiva de toxinas, y
favoreciendo la aparición de infiltrados celulíticos.