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El cáncer vesical que afecta a J. Manuel Serrat y al "Tío Valentín" tiene en el tabaco a un fiel aliado. Aunque los hombres son más propensos, existe un aumento en las mujeres.
Un día después de que Joan Manuel Serrat anunciara la cancelación de su gira por Latinoamérica, el músico Valentín Trujillo -el "tío Valentín"- era intervenido por el mismo motivo: cáncer de vejiga.
Quizá el amor por la música que ambos profesan sea una coincidencia, no así el problema que enfrentan. Serrat y Trujillo son fumadores empedernidos, hábito que según el urólogo de la Clínica Las Condes, Norman Zambrano, "está directamente ligado al desarrollo de tumores en el sistema urinario".
El especialista agrega que, así como la entrada de los carcinógenos al cuerpo afecta los pulmones, la eliminación de éstos genera problemas en el sistema urinario. "Los tóxicos del tabaco se eliminan por la orina, la cual pasa más tiempo en la vejiga que en cualquier parte del tracto urinario. Por eso es que es en ese órgano donde más frecuentemente se presentan problemas".
Al tabaquismo se suman otros dos factores que determinan el grupo de riesgo: ser hombre y mayor de 60 años. Estadísticas que pueden ser un lapidario reflejo de la realidad, al menos en el caso de Sergio (60), quien a sólo unas semanas de cumplir las seis décadas se enteró de la presencia de un tumor en su vejiga.
Este fumador de una cajetilla diaria notó que su orina estaba rosada. "Pensé que había comido betarragas", cuenta. Pero el problema siguió durante tres días, hasta que visitó al doctor. La sospecha de cáncer fue inmediata y los exámenes así lo confirmaron.
El tipo de cáncer que padece Sergio es el más común en esta zona: el carcinoma urotelial. "Éste se sitúa en las células de la mucosa que reviste la vía urinaria, por lo que se trata de un tumor más bien superficial. También existe el carcinoma in situ, que es más agresivo y se manifiesta con más ganas de orinar y ardor miccional", agrega el oncólogo de la Clínica Santa María, Francisco Javier Orlandi.
Cura poco invasiva
Además, explica que tanto el diagnóstico como el tratamiento son poco invasivos, ya que ambos se realizan por vía intrauretral (por el orificio de salida de la orina) a través de la cistoscopía. "Consiste en introducir un endoscopio de menor diámetro, pero que permite observar, diagnosticar y también extraer las células cancerosas", cuenta. La reaparición del cáncer se evita por la misma vía: "Una sonda administra los medicamentos y los deja en la vejiga. Éstos propician una descamación y, posteriormente, la regeneración de la mucosa", precisa el especialista. Generalmente, se recurre a la quimioterapia o a la vacuna BCG (para prevenir la tuberculosis) en dosis elevadas, la que según Orlandi es "más barata y asequible".
Según el doctor Zambrano, la esperanza de vida es elevada cuando el problema se restringe sólo a la superficie. "En esos casos, uno puede decirle al paciente que su enfermedad no es mortal", afirma.
Eso sí, estos tumores en apariencia manejables dejan de serlo si no se detectan a tiempo o si reaparecen. "Tener sangre en la orina es un buen indicador, pero a veces puede manifestarse tardíamente", aclara.
Así le sucedió a Liliana Muñoz (66), quien a los 60 años se le detectó un cáncer que fue extraído.
También a ellas
Su sorpresa no sólo se debió a la noticia de que padecía la enfermedad, además asegura que si hubiera sabido su relación con el tabaco "no me habría fumado la cajetilla y media diaria que consumí por años. Además, pensé que les daba a los hombres".
Pero aunque este mal sigue afectando más al sexo masculino, los especialistas coinciden en que el aumento en las mujeres ha sido notorio. "Hace veinte años era una mujer cada cuatro varones, hoy es una cada dos", explica el doctor Orlandi.
Tres años más tarde, el cáncer de Liliana volvió más fuerte: "Ya no era superficial, sino que había atravesado las paredes de la vejiga", cuenta.
Como suele hacerse en estos casos, se optó por la solución más radical: le extrajeron la vejiga y le hicieron una nueva con parte de su intestino. Pero aunque esta reconstrucción mejora la calidad de vida, nunca vuelve a ser como antes. "Ahí partí con la kinesioterapia para adaptarme a este nuevo 'contenedor', porque yo misma tengo que vaciarlo con una sonda cada cierto rato. Es súper duro, porque igual tienes que extraerte la orina y resignarte a usar pañales por las noches por el resto de tu vida".
A veces no es necesaria la extracción del órgano completo, sino sólo de la parte afectada. "Eso sólo en los casos en que el cáncer ha atravesado la pared, pero aún se encuentra en un área restringida", explica el doctor Zambrano.
Ambos especialistas son enfáticos al afirmar que se trata de un cáncer prevenible. "Si se deja de fumar, disminuyen notoriamente las posibilidades de padecerlo",
VALERIA MUÑOZ PATTILLO
Fecha: 29-08-2008
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