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Lo que tú misma puedes hacer para mejorar tu vida sexual
Además de lo que aconseje el médico, hay medidas que pueden ayudar a recuperar la pasión perdida.
Estas son algunas:
Combatir la apatía: por ejemplo, con ejercicio.
Organizar citas con la pareja lejos del escenario habitual: hay que dar prioridad al sexo, recuperar el romantismo perdido y propiciar las situaciones que, en el pasado, estimulaban el contacto sexual.
Alimentarse bien: según los expertos, una dieta de filete o salchichas con patatas fritas o de batidos con nata y donuts (es decir, rica en grasas saturadas) provoca una disminución de las hormonas que favorecen el deseo sexual. Muchos adictos a las grasas descubren a menudo que el mejor afrodisiaco es un cambio de dieta (rica en frutas, verduras, pescados, legumbres y cereales integrales).
Tomar el sol: investigadores de la Universidad de Texas han comprobado que las personas que pasan mucho tiempo al sol disfrutan de mayor apetito sexual. Pero no es necesario tumbarse en la playa. La propia luz solar estimula la ovulación en las mujeres y aumenta la producción de espermatozoides en los hombres.
Hablar del problema: resolver los conflictos que han provocado la falta de deseo no sólo ayuda a resolver el problema de DSI sino que reduce el estrés y favorece la cohesión de la pareja y la propia familia.
Prestar atención a todas las partes del cuerpo: las personas que se concentran sólo en la sexualidad genital y en la necesidad de conseguir el orgasmo se privan de placeres más prolongados.
Leer siempre los prospectos de los medicamentos: si ves que alguno de los que estás tomando puede afectar a tu vida sexual, consulta con tu médico la oportunidad de substituirlo por otro que no inhiba el deseo.
Someterse a una revisión médica: el endocrinólogo es la persona más indicada para diagnosticar si el DSI obedece a problemas hormonales que podrían resolverse con medicación adecuada.
Tocar mucho a la pareja: hay que aprovechar cualquier momento para 'entrar en contacto' con la pareja, abrazarla, besarla o, simplemente, cogerla de la mano. Se ha comprobado que las parejas que se tocan mucho entre sí son más sólidas y duraderas; al parecer, los besos y el contacto físico favorecen la producción de oxitocina, substancia que el organismo produce de forma natural y que fomenta la unión entre los miembros de una pareja.
Fecha: 03-12-2008
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