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El miedo a perder el poder o a mostrarse vulnerable suele estar asociado a personas que se sienten excesivamente débiles. Esto les lleva a mostrarse rígidas ante cualquier situación que valoran como arriesgada.
Puede tomar muchas formas diferentes:
1. Miedo a las figuras de autoridad. Puesto que una figura de autoridad puede dominarle u obligarle a hacer algo que no quiere, el miedo a perder el poder hace que la persona se sienta dominada (humillada) en situaciones en las que existe una jerarquía.
2. Otra forma común de este miedo incluye el miedo a perder el control ante una enfermedad. Los síntomas físicos persistentes o desconocidos no son tolerados y generan una preocupación obsesiva.
3. Las relaciones con personas del otro sexo y las relaciones sexuales se hacen dificultosas ya que la persona es incapaz de dejarse llevar (abandonarse) ya que le supone someterse o parecer vulnerable.
4. Problemas económicos de diversa índole son magnificados por el temor obsesivo a perder el estatus social.
El miedo a perder el poder es un factor importante que contribuye a acrecentar tanto los rasgos de ansiedad como de depresión en personas que sufren algún desajuste emocional. El sujeto puede buscar situaciones donde sentirse seguro y puede tener la tendencia a evitar aquellas donde crea que va a sentirse inferior. Además le da una importancia patológica a lo que los otros piensen de él y desempeña un falso rol adecuado socialmente. A los otros les será muy difícil conocer las verdaderas emociones de esta persona.
Esta obsesión suele ser el resultado de:
Haber tenido un padre o madre excesivamente dominante donde la incapacidad de desarrollar una actividad o conseguir un objetivo era intolerable. Así, la persona de mayor se ve incapaz de mostrarse débil o analiza que es intolerable que otros le dominen.
Otra veces en la familia no se han dado limites claros y se ha potenciado la ambig?edad. Cuando crecen, estas personas encuentran muy difícil adaptarse a la incertidumbre y no toleran la espera.
También puede deberse a que el sujeto haya padecido abuso físico, sexual psicológico. Desarrollará una actitud dominante y controladora ante cualquier situación no mostrando sus debilidades jamás.
Pensamientos habituales
La agresividad sería la respuesta de las personas que tienen miedo a perder el poder. Estos individuos simplemente evitan situaciones en las que sienten que no tienen ningún control. Los pensamientos habituales de estas personas son:
?Las normas y las responsabilidades me aprisionan?.
?No puedo soportar que los demás me digan lo que tengo que hacer?.
?Pedir ayuda es un signo de debilidad?.
?Si dejo que alguien me conozca demasiado, puede llegar a controlarme (amigos y pareja)?.
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Eliminar el miedo a perder el poder
Los argumentos sanos a emplear para eliminar el miedo a perder el poder o a mostrar las debilidades son:
No tienes poder total sobre nada, aunque algunos factores sí los puedes negociar. Se puede ser feliz aunque no siempre decida uno las cosas.
En cualquier actividad siempre existe alguna incertidumbre, no siempre se consigue lo que se tenía como objetivo.
Adecuarse habitualmente a las normas sociales suele ser un modo efectivo y conveniente de lograr lo que se quiere. Tu jefe, tu pareja, tus amigos, no te someten sino que interactúan contigo. En todos los grupos humanos se negocia y se decide conjuntamente.
Mostrarte vulnerable en los momentos adecuados con las personas adecuadas es sinónimo de estar sano. Las personas que siempre quieren tener el poder y por otro lado jamás muestran sus limitaciones, son las más enfermas y las menos felices. Si no te muestras como realmente eres estarás condenado a la soledad.
Fecha: 03-12-2008
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