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Durante el embarazo, generalmente, el pelo mejora, pero a veces puede presentar algunos problemas a los que hay que dedicar mucha atención.
Para contrarrestar estos problemas se debe utilizar un champú específico para cabello seco, dado que durante la gestación se tiende a eliminar la grasa y el pelo necesita cuidados extra. Tampoco está de más utilizar una mascarilla que aporte principios activos, cada 15 días aproximadamente.
También es muy beneficioso para el pelo estimular el riego sanguíneo; esto se consigue realizando diariamente un pequeño masaje con la yema de los dedos, fijándolos en distintos puntos, y desplazando suavemente la piel del cuero cabelludo con movimientos circulares.
Algunas embarazadas, dudan entre si podrán teñirse el cabello o hacerse un moldeado durante la gestación. Aunque actualmente los productos que se emplean son cada día más suaves y menos dañinos, para evitar cualquier riesgo se puede recurrir a sistemas alternativos. El tinte se sustituye por una coloración no permanente a base de productos vegetales, que desaparecen al cabo de cuatro o cinco lavados, y son de fácil aplicación.
El moldeado puede sustituirse por un buen corte de pelo y unos simples rulos para ocasiones especiales. De esta forma los productos químicos no tocarán el cuero cabelludo.
En cualquier caso, después del parto, todo vuelve a su ser y el pelo recobra su estructura y sus características naturales. Eso sí, se restablece el ciclo de recambio capilar, y durante dos o tres meses, se cae más de lo normal. Es un proceso natural y no hay por qué alarmarse, salvo que la caída persista durante más de cuatro meses, en cuyo caso, conviene visitar a un especialista.
Fecha: 03-12-2008
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