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Cuando la mentira se convierte en un transtorno
La mentira es una forma de eludir la realidad y por tanto la responsabilidad que tendría el afrontar la verdad de alguna cosa. Muchos trastornos psicológicos llevan asociada la mentira como forma de evitación de circunstancias. Sin embargo a la larga si llega a convertirse en hábito, puede suponer un trastorno psicológicamente denominado Trastorno En El Control De Impulsos.
Desde que nacemos y comienzan nuestras relaciones interpersonales, somos conscientes de la repercusión de nuestras conductas y así:
Si un niño hace una conducta ?buena? lo pone de relieve para que los demás de una forma u otra se lo reconozcan. Ejemplo, cuando un niño hace un dibujo lo muestra a todo el mundo con el objeto de que le recuerden lo bien que lo hace. El refuerzo que le dan los demás, le sirve para: elevar su autoestima y para que vuelva a repetir esa conducta.
Si un niño realiza una acción ?mala? tal como romper un objeto (o simplemente cree que lo iba a romper), intentará ocultarlo o esconderlo y por el contrario si es pillado in fraganti, mentirá para evitar represalias.
Sólo existen dos formas de abordar los comportamientos que hacemos:
Afrontándolos, tanto si se prevé agradable como desagradable. Ejemplo, reconocer que hemos cometido un error en una suma después de decirle al cajero de un supermercado que se ha equivocado. Dar la cara supone generalmente la mejor opción, ya que aún suponiendo que nos vayan a castigar, demostramos que somos responsables de nuestros actos y por tanto los demás nos toman en serio.
Evitando o huyendo de dicho acontecimiento. Siempre cuado huimos de nuestros actos, estos nos persiguen de uno u otro modo. Por ejemplo, tiramos un jersey al suelo en una tienda y nos hacemos los despistados. Caben dos alternativas, que los dependientes o los clientes no lo vean y entonces nadie me regañará, pero yo sí sé que lo he hecho y es un golpe bajo para nuestra autoestima (pues sabemos que no lo hemos hecho bien), o que nos llamen la atención y nos pongan la cara colorada.
¿Por qué mentimos?
Determinadas personas, en algún momento, aprenden a eludir sus responsabilidades mintiendo. Si lo realizan durante mucho tiempo, la mentira termina convirtiéndose en hábito, apareciendo de este modo El Trastorno En El Control De Impulsos, donde la mentira acaba dominando al individuo. La mentira se da porque el sujeto obtiene cierto placer
Se siente de alguna forma más listo que los demás.
El hecho de correr cierto riesgo favorece la aparición de una elevación de adrenalina.
Recibe el beneficio secundario que supone el no afrontar el acto realizado.
Sin embargo cada mentira, además puede llevar asociada que la persona se vea obligada a unirla con otras nuevas. Por ejemplo, una persona dice a su doctor que le duele el estómago para evitar acudir a su trabajo. El médico le remite al especialista y éste le realiza una prueba muy dolorosa que consiste en introducir un tubo por la garganta hasta el intestino. Finalmente la conducta ficticia inicial lleva al paciente a un dolor real de garganta y a lo mejor a la pérdida de su trabajo si su jefe descubre el invento.
Tipos de mentiras
Ejemplos de trastornos psicológicos donde la mentira es una pauta comúnmente usada son: JUEGO PATOLÓGICO
Aquí, la persona miente conscientemente para conseguir dinero, que después invertirá en las tragaperras, bingo, apuestas, etc. Al principio la mentira se usa voluntariamente creyendo el sujeto que puede controlar su hábito. Más tarde, puede llegar a mentir para conseguir créditos bancarios, vender sus propiedades o eludir a la justicia. En numerosas ocasiones esto crea ruptura familiar con distanciamiento de los seres queridos y en definitiva, soledad. Aquí la mentira es el medio para obtener el dinero.
CLEPTOMANÍA
Es el desequilibrio que consiste en la tendencia a robar objetos que no son necesarios ni para el uso personal ni por la situación económica del sujeto. Aquí la mentira es usada de forma deliberada para evitar un posible castigo. Un ejemplo común es el caso de Winona Ryder.
TRASTORNOS FACTICIOS
se denomina técnicamente así a la simulación que algunas personas hacen de diversas enfermedades mentales con el objeto de obtener beneficios secundarios. Por ejemplo una persona que simule una enajenación mental tras un intento de asesinato, para evitar la cárcel.
Fecha: 20-11-2008
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