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Es bastante habitual encontrar en la familia a personas enfrentadas o que mantienen muy poca comunicación entre sí. Estas personas mantienen unos vínculos emocionales muy fuertes lo cual mantiene el malestar y los malentendidos que se provocan en las reuniones familiares; no es lo mismo estar enfrentado con un primo segundo al cual no veo casi nunca, que con mi hermano con el que convivo día a día.
Relaciones conflictivas con parientes más cercanos
Los vínculos emocionales que me unen a mi hermano tendrán mucha más fuerza que los de mi primo con lo cual , la situación será casi insostenible cuando los dos estemos juntos debido a las discusiones, enfrentamientos, críticas, etc. Sin embargo, las reuniones familiares con primos y otros familiares, serán más llevaderas porque no me afectan tanto, no me provocan tanto malestar, aunque nos llevemos mal.
Las relaciones más conflictivas son las que se derivan de los parientes más cercanos a los cuales no podemos perdonar el agravio que nos han hecho. A medida que las discusiones aumentan, el distanciamiento es mayor, ante la crítica, aparecerá la discusión y después la retirada. Esto se convertirá en un círculo vicioso del que no podemos salir y que se va haciendo más grande y duradero por los comportamientos de ambas partes.
Desde la infancia
Los antecedentes de estos comportamientos vienen inculcados desde la infancia y han dejado huella en las personas, por ejemplo, unos padres demasiado rígidos, con unas normas muy estrictas y que no fomentan la comunicación con sus hijos, les están enseñando a que ellos hagan lo mismo, con lo cuál, cuando crezcan estos niños mantendrán muchas reglas rígidas y que no están dispuestos a relajar, siempre que alguien se salte estas normas, saldremos a defenderlas, sin dar lugar a otra opinión con lo cual propiciaremos grandes discusiones con otros miembros de la familia.
La falta de comunicación y el mantenimiento del estatus padre-hijo también ayudará a estos comportamientos en la edad adulta; frases como ?haces esto porque lo digo yo? serán las que ayuden en muchos casos. La negociación sería el mejor camino a seguir, sin embargo, en muchas familias se mantiene el rol de padre dictador e hijos sumisos.
Los ambientes negativos también serán buenos predictores de estas conductas, casa en las que el padre está en paro, enfermedades o alguna adicción propiciarán la mala comunicación, la presión ocasionada por estos problemas fomentará las discusiones y el mal ambiente.
Pautas de comportamiento
Los niños que crecen en estas situaciones van a desarrollar unas pautas de comportamiento específicas basadas en la dificultad para expresar sentimientos negativos, ya que nadie les ha enseñado, búsqueda de estimulación en otros ambientes, mantenimiento de la situación sin aportar nada nuevo por miedo a empeorarla, mala comunicación con el mundo exterior, embotamiento emocional (sin sentimientos) , etc.
Así mismo, serán personas que desarrollarán problemas a nivel psicológico, como baja autoestima, inseguridad, miedos, dificultades de relación con el sexo contrario, mala identificación con su propio cuerpo que muchas veces se camuflan debajo de una apariencia dura e inflexible fruto de lo que les han enseñado en casa.
Cómo resolver los problemas
A la hora de resolver un problema en casa o con la familia tendremos que seguir unas pautas concretas:
1.- En primer lugar delimitaremos el problema y lo describiremos específicamente para que todos tengamos claro el asunto a tratar. Muchas veces se confunde y lo que parecía que era el problema al final solo era un síntoma y el problema real estaba mucho más profundo.
2.- Tener claro cuando hay que resolver un problema a nivel familiar. Esto sucederá siempre que uno de los miembros esté en desacuerdo con alguna decisión que se ha tomado habrá que discutirla para llegar al entendimiento.
3.- Habrá que elegir el momento más adecuado para la discusión, si estamos cansados, acabamos de llegar del trabajo, tenemos sueño, estamos enfermos, etc, dejaremos el tema para otro momento en el que estemos todos disponibles y preparados para llegar a una conclusión.
4.- No dejaremos pasar el problema , ni conviviremos eternamente con él, esto sólo será un tema de conflicto cada vez que salga a relucir. Compartiremos las preocupaciones con el resto de la familia. Así podremos obtener visiones diferentes del mismo tema y tal vez deja de ser un problema cuando lo compartimos con otros.
5.- Mantendremos una postura activa hacia el problema, aportando posibles soluciones y discutiéndolas entre todos. Intentaremos no acusar a nadie y sólo pedir explicaciones de los hechos.
6.- Evitaremos los enfrentamientos directos para saber quién tuvo la culpa, eso ya no soluciona nada, tenemos que buscar una solución.
7.- Eludir el problema y no darle importancia es una forma de evitar enfrentamientos, pero perpetuará las discusiones de por vida. Igualmente , poner constantemente problemas a todas las alternativas de solución tampoco ayudará. Ten en cuenta que muchos problemas no tendrán una solución perfecta para todos. Sé más flexible.
8.- Si el problema no tiene nada que ver contigo, será buena idea que te involucres en la solución, precisamente porque no te afecta podrás ser más objetivo a la hora de proponer alternativas.
9.- Utiliza un tono de voz tranquilo y sereno, sin reproches, sin ponerse a la defensiva, recuerda que todos estáis allí para lo mismo. No interrumpas a los demás cuando exponen sus ideas, aunque no te gusten ahora no es tu turno.
10.- Habla siempre en primera persona, expresando tus necesidades, deseos y sentimientos, así no acusarás a nadie.
11.- Nunca des por hecho que tus argumentos son los mejores, o que los demás no te entienden, simplemente están dando su opinión al respecto, que es tan respetable como la tuya.
Fecha: 03-12-2008
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