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En las fiestas navideñas es muy común ver a las personas que acuden a centros comerciales y a zonas de ocio cargadas con carritos hasta arriba. Si pudiésemos echar un vistazo a la mercancía que llevan, comprobaríamos sin duda que algunas de esas cosas realmente no las necesitan. Pero, ¿por qué ese afán consumista?, ¿qué es lo que nos hace comprar más de la cuenta cosas que no necesitamos?
En un primer momento está, por supuesto, la publicidad, sobre todo en estas fechas nos vemos invadidos por un sinfín de anuncios en televisión y en otros medios que nos incitan a comprar para ser felices y disfrutar mejor de la Navidad. Pero detrás de esta adicción se encuentran unas características de personalidad o unos problemas psicológicos que se camuflan por el hecho de comprar: la compra ayuda a camuflar el problema en la persona afectada y no en los que la rodean.
A menudo, la monotonía diaria y el aburrimiento provocan negatividad en la persona, su día a día se convierte en una montaña para escalar y la cima está siempre muy lejos. En esta situación la persona se encuentra con muchas luces de colores, música alegre, ambiente festivo, escaparates y anuncios que estimulan al más tranquilón y que son para él el estímulo que necesitaba en su vida cotidiana. La estimulación le atrae a las tiendas, sentirá una necesidad imperiosa de consumir, ya que la excitación que le provoca el ambiente es muy alta. Una vez adquirida la compra, la excitación disminuye por unos momentos hasta que todo vuelve a empezar.
Damos un valor material a la felicidad
El mecanismo a través del cuál se mantiene el consumo es un Refuerzo positivo, cada vez que consumo consigo relajarme (Ref. +), aunque durante muy poco tiempo. Esta relajación será la que me mantienen enganchado, ya que volverá la excitación y para descargar la ansiedad que me provoca volveré a consumir. Con lo cuál, se convierte en una dinámica cerrada y sin salida.
Una persona influenciable o con baja autoestima, se sentirá superior cada vez que compra un objeto, será una forma de alimentar su ego, ya que no consigue encontrar otro valor en su propio yo. A menudo se valora a la persona por todo lo que posee: el coche, la casa, etc y así se adquiere un status social muy apetecible para muchos.
También ocurre que damos un valor material a la felicidad. El que más tiene es el más feliz, o el que puede comprar más, tiene más posibilidades de conseguir la felicidad. Realmente la felicidad está en cada uno de nosotros y no en lo que adquiramos en las tiendas. Puedes tener todo lo que deseas y ser la persona más infeliz del mundo (piensa en muchos famosos). También debemos tener en cuenta que los objetos que adquirimos llevados por la excitación pierden todo su valor una vez adquiridos con lo cuál, volvemos al punto inicial y todo se vuelve a repetir.
Cómo superar las Navidades sin que se resienta nuestra cuenta corriente?
Intenta enfrentarte a las situaciones ansiosas (compras) sin consumir, hazlo poco a poco, si necesitas huir por miedo a comprar ?hazlo!, pero intenta que poco a poco el tiempo en el que te expones sea mayor. Si lo evitas, nunca superarás el problema. Aguanta la excitación que sientes ante ese objeto que tanto te gusta, crees que solo pasará si te lo compras, pero es erróneo. Estas sufriendo una subida de ansiedad, espera un poco , intenta relajarte y respirar y verás como va bajando hasta desaparecer. Habrás superado la prueba , has aguantado la subida de ansiedad y no has comprado eso que tanto te gusta, ahora no sentirás tanta necesidad de comprarlo. Repite esta secuencia tantas veces como puedas, así tu cuerpo se irá habituando a la subida de ansiedad y te sentirás mejor al ser consciente de que puedes controlarla.
La relajación momentánea que provoca la adquisición de un objeto es ficticia y pasados unos minutos volverás a tener la necesidad de comprar y la excitación anticipatoria. Intenta buscar otras actividades que te provoquen una relajación auténtica y practícalas todo lo que puedas servirán como arma de defensa ante la excitación de las compras.
Sé previsor y prepara antes de las fiestas una base de dinero de la cual puedas disponer tranquilamente. Así evitarás sorpresas en la cuenta bancaria.
Un truco es acudir a las tiendas con el dinero justo para gastar, déjate las tarjetas de crédito en casa, así no caerás en la tentación.
Elije para ir de compras los días menos bulliciosos, si puede ser entre semana y por la mañana, los sitios estarán menos abarrotados. El jaleo de los centros comerciales sólo sirve para que nuestro nivel de excitación suba más, el estrés y el cansancio acumulado por la pelea con los carritos o con los niños en los pasillos no nos ayudará a pensar con claridad a la hora de adquirir un objeto, compraremos sin pensar y más tarde nos arrepentiremos.
Búscate un acompañante, uno de vosotros carga con niños, carritos, etc y otro piensa y elige la compra, tendréis más probabilidades de acertar.
Intenta no caer en la trampa de los artículos de moda, serán los más anunciados y los que colocan en primera línea del pasillo. Ten en cuenta que serán más caros. Valora tus posibilidades y busca alternativas, no te dejes llevar por la publicidad, a menudo los juguetes clásicos son los más productivos y con los que más juegan los niños.
Por último, intenta analizar tu situación, valora tu nivel emocional y piensa que tu afán consumista puede hacerte camuflar algún problema sin resolver, es una forma habitual de esconder la realidad. Busca en tu propio yo, valórate más , trabaja tu autoestima y piensa que las personas no tienen valor por lo que tienen sino por lo que son.
Fecha: 29-08-2008
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