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Uno de los aspectos que más preocupa a las futuras madres -en especial cuando son primerizas- es el hecho de si serán capaces o no de cuidar bien al hijo que está por nacer. En este sentido, la psicóloga sostiene que el constante bombardeo de información que se recibe de la mamá, suegra, hermana, cuñada o amiga, produce un estrés y una carga adicional. ?A las embarazadas siempre les están dando consejos, y la presión social que esto ejerce es enorme. Muchas lo pasan pésimo, y no saben al final qué hacer ni a quién hacerle caso?.
Y si bien hay quienes aseguran que las situaciones de estrés constituyen una buena oportunidad para sacar fuerzas y salir adelante, en las embarazadas esto no es tan simple como parece: los cambios hormonales las hacen estar más sensibles e irritables, y eso mismo juega en contra de ellas. ?La inestabilidad emocional lleva a que sea más difícil luchar contra el estrés, y eso puede tener repercusiones negativas, tanto para la madre como la guagua?, asegura Maritza Sáez.
Es que en efecto, numerosos estudios han determinado que niveles elevados de cortisol (hormona asociada al estrés) pueden afectar tanto la presión arterial de la madre, como el crecimiento y desarrollo del feto. ?Nosotros funcionamos como un sistema, y es por eso que una madre estresada en exceso puede correr el riesgo de tener un parto prematuro, dar a luz a un hijo con bajo peso o producir una menor cantidad de leche. La mejor forma de asegurarse un embarazo feliz y saludable es gozar cada etapa, y nunca sobreexigirse en lo personal o en lo laboral?, agrega la psicóloga.
Fecha: 03-12-2008
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