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La creencia infundada de que síntomas imaginarios son signos de una enfermedad, puede gatillar trastornos mayores como ansiedad y cuadros depresivos.
Sin embargo, ?más que derivar hacia otras alteraciones, el problema fundamental es el deterioro de las relaciones sociales, familiares y a veces laborales. En general, afecta su calidad de vida en esa área?, señala la psiquiatra.
Es esencial que el especialista sepa discriminar entre un hipocondríaco y un enfermo de verdad antes de comenzar con el tratamiento, lo que se establecerá ?luego de una evaluación clínica rigurosa y la aplicación de los exámenes que se consideren necesarios para realizar un diagnóstico, pues hay que descartar efectivamente que no exista una patología orgánica?, afirma la especialista.
Esta evaluación comienza con una entrevista médica y con un análisis de las características de los síntomas que refiere la persona. Es imprescindible examinar su evolución y los antecedentes que relata, entre otras situaciones.
Fecha: 29-08-2008
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