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Para una solución definitiva se requiere una investigación profunda sobre los hábitos de sueño del niño. "Es necesario, en este sentido, saber con quien comparte su pieza, si habitualmente duerme en su cama o en otra, si se queda dormido en cualquier lugar como en el piso, cómo se alimenta, etc. En otras oportunidades se les pide a los padres que graben con una cámara a su hijo durante la noche y eventualmente se puede llegar a requerir a una persona para que observe el entorno familiar del paciente" explica.
Para modificar las conductas inadecuadas, los padres, con la orientación de un especialista, deben propender a una verdadera higiene del sueño a través de una rutina uniforme y sostenida que permita reordenar la conducta del niño. Irritabilidad, desconcentración, mal apetito, hiperactividad y en los casos más extremos enuresis (incapacidad para contener la orina durante el sueño), son las alteraciones más observables en los niños que padecen estos trastornos.
Fecha: 02-12-2008
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