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Lo principal es que los padres permanezcan tranquilos. Es aconsejable que establezcan un clima pacífico y que nunca griten o golpeen al niño, ya que ello sólo agravará la situación.
Sin embargo, la psicóloga señala que es necesario que ?los adultos estén atentos a no satisfacer el deseo de atención del pequeño, ya que en muchas ocasiones esto podría sentar un precedente para que el menor se acostumbre a que la pataleta es la única alternativa para conseguir atención o cariño?.
Por este motivo, es necesario establecer normas de comportamiento claras y límites explícitos que el niño aprecie en sus cuidadores.
Asimismo, es indispensable que los padres evalúen si la rabieta se debe a situaciones de estrés, problemas de lenguaje, audición u otras enfermedades que pudieran estar incomodándolo.
Fecha: 02-12-2008
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