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Muchos de los sueños que tenemos durante la noche son verdaderas profecías que anuncian el futuro. Aprende a interpretarlos y revela parte de tu destino.
No hay vaticinio de mayor peso que el anunciado por un sueño. El despertar de cualquier persona -ya sea crédula total o escéptica irremediable- quedará marcado por imágenes de gloria, muerte, felicidad o desesperanza si algún suceso onírico así lo determinó. No son los sueños habituales, sino los que la Psicología y la Parapsicología denominan anómalos. Por su enigmática naturaleza, ofrecen al soñador información acerca del futuro inmediato de otras personas, lo que sucede en algún lugar distante o lo que habrá de ocurrir. Casi vulgarmente, se los conoce como sueños premonitorios.
La doctora Jayne Krippner, directora de la Asociación para el Estudio de Sueños de Nueva York, fue terminante en sus declaraciones al Dream Network Journal: Nosotros no hacemos manuales para interpretar sueños, pero recopilamos miles de casos con psiquiatras y psicólogos. A diferencia de los sueños comunes, hay elementos determinados que tienen en los sueños premonitorios un significado concreto en más del 97 por ciento de los casos. Esto es sólo una guía que no debe dejar de tenerse en cuenta, sin caer en interpretaciones domésticas, de revistas del corazón.
Sin reconocerlo abiertamente, las investigaciones indican también que intenvendrían en estos sueños los denominados fenómenos parapsicológicos. Cuando alguien duerme, recibe estímulos del cuerpo y del exterior. La suma de unos y otros induce a un estado de sensibilidad onírica que favorece la aparición inconsciente de sucesos extrasensoriales. El conocimiento cierto de un hecho futuro (precognición) intervendría entonces y, a la mañana siguiente o en días sucesivos, lo soñado efectivamente ocurriría.
Profecías autorreferentes
Uno de los sueños frecuentes es el encuentro con un amigo o conocido. Hay quienes encuadran el hecho en las profecías autorreferentes, y no ensayan ninguna explicación misteriosa: se eligió inconscientemente -dicen- el lugar de encuentro porque se sabía que, posiblemente, se hallaría a esa persona en ese sitio y en ese momento.
En cualquier suceso extrasensorial se alude, casi siempre, a la actividad geomagnética. El neurólogo Michael Persinger relaciona los sueños precognitivos con la baja actividad geomagnética global del día en que se produjeron. Además, las noches eran muy serenas, propicias para un sueño profundo: Esa profundidad al dormir es un estado en el que se presta atención selectiva a estímulos exteriores que pueden facilitar la aparición, por ejemplo, de la precognición, la telepatía o la clarividencia. El organismo es sensible a factores ambientales muy débiles.
Persinger, igual que muchos otros colegas, acentúa la aparición de esas señales sutiles: indicios verbales y no verbales recibidos en situaciones diarias, que incluyen sonidos débiles, estímulos electromagnéticos y químicos del entorno. Los especialistas en el tema señalan que el cerebro tiene unos 20.000 millones de neuronas, y cada una se comunica con otras 10.000 a un ritmo de 100 veces por segundo.
Quien habla de sueños anómalos rara vez olvida un ejemplo que los jerarquiza, más allá de temores y descreimientos. El médico canadiense Lee Banting despertó una mañana, fue a su laboratorio y comenzó a trabajar. A las pocas horas, descubrió un método para producir insulina. Sólo hice lo que soñé, resumió. No creía en sucesos premonitorios ni en fenómenos parapsicológicos.
Guía de interpretaciones
Caída por el hueco de un ascensor con otra persona: inicio o fin de una relación sentimental poco clara. Hubo coincidencia en un 92 por ciento.
- Caída desde lo alto de un edificio: discusiones y cambios en el trabajo (98 por ciento).
- Una persona anuncia la muerte de un familiar: encuentro con la persona que anunció esa muerte, pero nadie morirá (95 por ciento).
- Pérdida de manos o pies: realización de un viaje postergado desde hace tiempo (90 por ciento).
- Choque en una ruta solitaria, y nadie ofrece ayuda: situaciones de estrés y depresión, viajes postergados, disolución de vínculos sentimentales poco firmes (93 por ciento).
- Puñalada en la frente sin ver quién lo hace: mudanza inmediata, de trabajo o domicilio (96 por ciento).
- Una persona muy querida anuncia su muerte y se aleja: encuentro inminente con esa persona. Nada le ocurrirá a ella (93 por ciento).
Fecha: 02-12-2008
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