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Cuando se quiere intensamente, se goza y se sufre en la misma medida. Y en caso de desengaño, sobrellevar los sentimientos que nos invaden se convierte en una dura y pesada carga que no siempre nos vemos capaces de aguantar.
Entonces, se abre la pregunta: ¿Es cierto que sólo el tiempo cura las heridas de amor?
Es imposible generalizar: hay situaciones de pareja más complicadas que otras. Por eso mismo, para saber cómo afrontar el conflicto y salir enteras, sin rasguños en el corazón, es bueno conocer nuestros fantasmas internos y hacerse cargo de los errores. Y como cada persona es un mundo, te planteamos aquí diferentes situaciones con las que podrás identificarte. Oír la voz de los especialistas puede servirte de guía para saber cómo responder a las patadas que a veces una relación trae consigo
Cuando él ya no te ama...
Cuando ellos ya no nos quieren pero nosotras seguimos amándolos, la situación no es tan sencilla. Sin embargo, incluso en medio del dolor, hay que ver cómo andamos de autoestima, hace falta pensar si tuvimos mucho o poco que ver en el desgaste del amor del otro, y si lo seguimos queriendo o en realidad sufrimos por narcisismo al sentirnos abandonadas, explica la Licenciada Beatriz Goldberg.
Según la experta, cuando nos dejan, nos sentimos tan heridas tanto a los 20 años como a los 50, creemos que nunca otro hombre podrá querernos, que no le vamos a gustar a nadie. Entonces, ¿cuál es la solución? Lleva su tiempo, pero llega. Es importante levantar la autoestima, no pensar que todos van a abandonarnos, no dejarse estar y APRENDE A VIVIR SIN UN HOMBRE AL LADO.
Se acabó la pasión
Cuando el fuego ardiente en la relación ya no es más que una foto vieja y amarillenta, hay que ocuparse del tema con urgencia. Pensar que ya todo está perdido no conduce más que a cumplir con esa afirmación. Estas crisis suelen aparecer en parejas que acaban de tener un bebé, que padecen una aburridísima rutina o que volvieron a estar solos porque los hijos se casaron.
La mayoría de mujeres en estos casos han centrado su vida en el trabajo o los hijos, por lo que cuando se quedan a solas no sienten motivación alguna. En estos casos hay que recrear momentos especiales de intimidad, incluso cuando al principio sea totalmente premeditado. Se trata de espacios propios fuera de la casa, de lo cotidiano. Lo importante es que sean planes posibles. Quienes piensan en viajes o salidas muy pretenciosas, terminan por no hacer nada de nada.
Fecha: 02-12-2008
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