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Te ofrecemos un recorrido por el lecho de los placeres más exquisitos. Intimidades del mueble más importante de la casa.
Desde el primer montón de paja hasta las sofisticadas camas reclinables que, minuciosas, respetan la anatomía curva por curva, los lechos de todos los tiempos son testigos y protagonistas de - al menos- un tercio de cualquier historia.
Hay mujeres (no sabemos de hombres que piensen igual) que tienen tanto respeto por la propia cama que no están dispuestas a compartirla con nadie. Para los menesteres sexuales ellas prefieren acudir a otros aposentos menos cargados de significados que al propio. Altar del descanso y de buenas costumbres, la cama es como la dueña y ambas tienen en común, por lo menos, una buena parte de sus historias.
Las chicas jóvenes e independientes que deciden abandonar el hogar paterno, suelen tener camas más irreverentes sin cargas emocionales por salvaguardar el olor del ocupante de la noche anterior.
CAMAS
La cama matrimonial. Territorio de lo permitido, de procreación y de descanso, a veces carece de misterio y del encanto de la transgresión. La costumbre y su doble función de rígido "lugar del deber conyugal" y del descanso cotidiano, puede ser motivo de innumerables desacuerdos, malentendidos y desganos. El secreto del éxito en tales casos suele ser la propuesta de erotizar la cama matrimonial, aprovechar las ventajas que tiene el sexo con alguien de quien se conocen a la perfección los gustos, aderezar con mucha creatividad y, si es necesario, evitar las convenciones y probar en otras partes de la casa como el baño, la cocina, la sala de estar...
Colchón de agua o de aire. Aunque los fabricantes aseguran que, en realidad, los colchones de agua y de aire tienen fines terapéuticos, cuánto ratón no siente curiosidad al escuchar hablar de tan exótico aposento. Quienes han probado los mil litros de agua envueltos en PVC y separados en tabiques para evitar la catástrofe nocturna de una pinchadura, aseguran que para una vez está bien, por experimentarlo. Pero que el viejo y querido colchón de goma espuma y resortes es algo más cómodo. Las olas suelen contrariar los movimientos de la pasión y además suelen ser algo resbaladizos. Aunque últimamente se fabrican unos que combinan el agua con la goma espuma, especialmente diseñados para retozar y pasarla bomba. En cambio, como el aire es duro, esos colchones no son nunca para el placer.
El sofá cama es el anticlimax, la perdición de Eros. Desalienta, enfría. Cuando todo parecía una danza armónica con fines excelsos, hay que empezar a desarmar, buscar almohadas y mantas, tirar, se traba, ?a veces se traba!? hasta que aparece, con las sábanas mal tendidas, ocupando todo el espacio, desplazando las sillas. Entonces la situación es obvia ...y perdió el encanto, el "tal vez no" de su antigua condición de sofá. Una vez desplegado es obsceno, obliga a hacer. Y para colmo, hay que empezar todo de nuevo en una habitación que perdió la armonía.
El amor en un sofá cama, en tal caso, se torna en un "aprovechemos ahora que podemos", sin lugar a improvisaciones y en absoluto silencio.
Y MAS CAMAS
El diván. Toda sensualidad y poco sexo. En el diván se sugiere pero no se hace. Y no nos referimos al diván del consultorio del psicoanalista, sino a los finos muebles de madera tallados por ebanistas y tapizados con telas soberbias. Estilizados y finos toleran con elegancia los juegos de la seducción, el tan conocido "mírame y no me toques, pero mírame". El diván no es cama para la pasión y el arrebato.
El sofá a diferencia del diván es más permisivo, es el sitio del arrime, de los primeros roces y abrazos. El sofá es como una cama que argumenta en su defensa, precisamente, no ser una cama. Pero siempre puede llegar a serlo, si se vence la resistencia y arremeten los calores. Las desavenencias matrimoniales suelen tener como epílogo a un marido castigado, obligado a dormir en el sofá o a una esposa ofendida que se niega a compartir el lecho matrimonial.
Camas separadas. Es raro que una pareja joven adopte el sistema de las camas separadas, que hablan de un contrato en un matrimonio con años de convivencia. En tal caso, ya nadie espera un roce casual que despierte la sensualidad. Los dueños de las camas separadas argumentan dificultad para dormir o intolerancia con los ronquidos ajenos. Es un pacto en buenos términos que no siempre hace referencia al desamor.
Camas redondas. Nadie duda sobre qué se hace con una cama redonda: allí no hay lugar para el amor convencional, sugiere multiplicidad, experimento, transgresión. Igual que una cama rodeada de espejos, habla de juegos eróticos. Pero la cama redonda suele no ser un mueble en concreto, sino los escarceos sexuales de un grupo de más de dos personas. Sexo circular que va de cuerpo en cuerpo y rompe el esquema de la pareja tradicional. La ...cama redonda es un lugar de placeres anónimos y de disgustos que pueden disolver parejas de toda la vida.
Evitar la cama. En ocasiones, evitar la cama le depara a una pareja un mundo de posibilidades por demás creativas. Las incomodidades, en apariencia desventajosas, pueden volverse excitantes. Tiene el encanto del "te tomo por sorpresa" y el "lo único que importa es nuestro amor".
Fecha: 02-12-2008
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