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Durante siglos, las solteras han sido objeto de fuertes presiones para que contrajeran matrimonio. En algunas épocas, hasta se les consideraba seres endemoniados y subversivos y por lo tanto no sólo se les estigmatizaba, sino que se les trataba con violencia. Eso ha ido cambiando, en los años 50 y 60 ya no se "castigaba" a las mujeres independientes por haber elegido vivir sin pareja, aunque las actitudes hostiles tardaron en desaparecer. Todavía quedan vestigios de esta herencia y muchas mujeres solas, cuando van a un lugar público, son mal vistas como "presas fáciles" para los hombres y como rivales para muchas mujeres. Existen buenos motivos para que la mujer todavía se preocupe cuando debe salir sola. Parte del problema que conlleva el hecho de vivir en la frontera de un cambio cultural, radica en la ausencia de una lista de actividades y lugares a los que se pueda acudir sin pareja y que forme parte de un consenso social. La creencia común de que una mujer sola es alguien que va de "caza", puede crear situaciones muy incómodas cuando acude a algún lugar o realiza alguna actividad sin compañía. Las investigaciones coinciden en afirmar que el punto clave de la satisfacción para muchas mujeres que deciden quedarse solas, radica en deshacerse de ciertas ideas, como la que postula que sólo un hombre, el matrimonio y la maternidad en conjunto, pueden completar la felicidad de una mujer. Esta es una noción que ha sido transmitida de generación en generación y ha llegado a alcanzar el status de mito en nuestra sociedad, como el mito que produce grandes depresiones entre nuestras adolescentes cuando no consiguen pareja, o el mito que hace que algunas madres se sientan fracasadas cuando sus hijas siguen solteras habiendo cumplido los 30, o el mito que hace sentir a una mujer soltera a los 40 que ya no tiene oportunidades. A pesar de que el rol de la mujer ha cambiado radicalmente, estos mitos hacen que, en el fondo, toda mujer sienta nostalgia, siga guardando y anhelando el sueño de los cuentos de hadas que proclama que vivirá feliz para siempre, con el príncipe azul con el que comerá perdices... Nada más lejos de la realidad, y muchas mujeres se sienten culpables por estar solas, como si estuvieran infringiendo una ley o violando un tabú. Estos mitos muchas veces contribuyen a perpetuar los miedos de las mujeres, por medio de descripciones sobre los sentimientos de depresión y desolación que sufren las mujeres solas, en particular aquellas que rondan los 40 y que tienen que enfrentar un doble prejuicio, ser solteras y "maduras". Algunas mujeres se dejan llevar por estos mitos y acuden a los centros de cirugía plástica y agencias matrimoniales, con la esperanza de aumentar sus probabilidades de encontrar al "príncipe" para alcanzar la añorada "felicidad".
Estar sola vs. sentirse sola
El mito más terrible acerca de la vida en solitario es aquel que asegura que vivir sin pareja significa inevitablemente sufrir la soledad. La amenaza de la soledad ha coaccionado a muchísimas mujeres a contraer matrimonio, y convertirse en prisioneras de una relación estéril. El concepto de soledad se ha unido con tanta desfachatez al hecho de no tener pareja, que la correlación se hace casi siempre inevitable. El que no se pueda eludir esta tremenda soledad se convierte en el motivo fundamental que hace que se rehuya a toda costa la vida sin pareja. Muchas personas, hombres y mujeres, no permanecen solteros por el mero hecho de temer a la soledad, sino porque no saben vivir solos. La anticipación de la soledad es mucho más temible y poderosa que la realidad de vivir a solas. Muchas solteras reportan que a veces es menos duro despertarse y sentirse sola cuando realmente se está sola, que despertarse y sentirse sola cuando se está acompañada. La realidad es que todos estamos solos en esta vida, por lo que debemos alimentarnos afectivamente y ser nuestra mejor compañía. De esta forma podemos acompañarnos mutua y temporalmente, en pareja, en familia o en grupos, y no intentar cubrir nuestros vacíos afectivos con otras personas. Finalmente, pensamos que puede tener muchas ventajas sobrevivir y avanzar en solitario, puede aportar a cualquier mujer un enorme sentido de la autoestima y control, permite que lleve las riendas de su propia vida, soledad incluida, cultivar sus propios intereses, amistades, andar a su propio ritmo, ser independiente económica y personalmente, tener libertad y determinación propia. Todos estos son factores que la llevarán a valorarse continuamente y a ser feliz.
Fecha: 02-12-2008
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