|
La nicotina ayuda a muchas personas a manejar síntomas tanto de ansiedad como de depresión. Cuando se deja de fumar, éstos se exacerban, lo que puede interferir seriamente en el desempeño diario. Generalmente, aparece un nerviosismo permanente, una inquietud y angustia con alteración del apetito y del sueño, como el insomnio en el caso de la ansiedad.
Además, pueden presentarse signos depresivos como una baja anímica que invade todas las esferas del quehacer. La persona siente tristeza, fragilidad emocional, cansancio físico, aislamiento social, falta de concentración y disminución de la capacidad de trabajo.
Cuando se está frente a estas situaciones se aconseja pedir apoyo médico para compensar los efectos de la falta de nicotina en el cerebro.
Fecha: 25-07-2008
Hits: 145
|
|