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La nicotina disminuye las molestias asociadas al hambre por al menos una hora. Además, el cigarrillo puede tener los mismos efectos que la comida: una cierta estimulación, relajo, un tiempo agradable, socialización... Comer se puede transformar en un sustituto para el cigarrillo.
Después de dejar de fumar, mejora el olfato y la capacidad de degustación. Entonces, muchas de las comidas van a tener un mejor sabor y por eso va a querer comer más. De acuerdo a algunos investigadores la nicotina afecta el nivel de glucosa y por eso cuando se suprime aumentan los deseos de consumir azúcar.
El cigarrillo también acelera el metabolismo, lo que aumenta el gasto calórico, por lo tanto, al dejarlo se puede ganar peso.
Sin embargo, una vez que se ha dejado de fumar por completo, después de unos seis meses, su organismo vuelve a encontrar sus equilibrios normales y se hace más fácil controlar estas dificultades.
Fecha: 06-09-2008
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