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El inicio de la independencia implica un esfuerzo constante del niño por manejarse solo, pero con la certeza de que hay alguien a su lado para ayudarlo cuando caiga de boca al suelo. Todavía no desarrolla el sentido del peligro y por el contrario, la curiosidad y creciente habilidad para moverse lo llevarán habitualmente a situaciones riesgosas.
Para que la casa no se transforme en un ambiente amenazante para el pequeño es importante preparar su hábitat y los ánimos para disfrutar esta etapa. Una alternativa es recorrerla agachados para encontrar peligros y objetos delicados que el niño puede romper. Barandas, protección para enchufes, escaleras, ventanas y una reja para la piscina son medidas de primera necesidad, al igual que mantenerlo lejos de los vehículos, especialmente en estacionamientos, ya que cuando se está retrocediendo los pequeños no se ven.
Fecha: 07-09-2008
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