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Cuando una vela se acaba, siempre hay tiempo para encender otra, así que nunca sientas que jamás te volverás a enamorar. ¿Quieres conocer la causa? Sigue leyendo.
Una pareja funciona de manera adecuada cuando ambos confían uno del otro. Se supone que cuando estableces una relación es porque deseas estar con esa persona y le serás fiel, pero a veces tanto hombres como mujeres el tenerlo muy claro no basta, ya que en un momento determinado, nos sentimos atraídos hacia otra persona distinta. Cuando esto sucede no siempre las consecuencias son las mismas. Por lo general, el enamoramiento es una emoción intensa y apasionada y si se dispone de libertad para el flirteo, tendemos a vivirlo.
Mujeres fieles
La mujer normalmente es más fiel que el hombre pero también es posible que esto sea de este modo porque dispone de menos oportunidades que las que tiene el hombre. Los dos, hombre y mujer, tras años de estabilidad matrimonial, no rompen la relación por simples flirteos, lo cual conduce a menudo a supuestas infidelidades a pesar de quizá amas más a tu pareja que al amante. Lo que sí es cierto es que antes de proceder a romper el equilibrio matrimonial ambos viven situaciones de posibles enfrentamientos. Muchas veces se dice como justificación que "no se pudo evitar", o peor aún "te acosaron hasta que cediste". En fin, un sinfín de excusas.
Poder de elección
La realidad, queridos amigos, es que todo ser humano tiene poder de elección y nunca hacemos nada que nosotros no queramos, por tanto si somos infieles es porque nos apetece serlo.La infidelidad no tiene justificación si la pareja funciona bien en todos los aspectos. Es el camino del cobarde que prefiere el engaño a la verdad. Cuando no hay amor, no hay deseo ni excitación. Es decir, hay que romper el vínculo porque la permanencia en ese estado dificulta el crecimiento personal de cada cual.
Infidelidad del hombre
La mujer actual es independiente y activa y no tiene porqué convivir con la infidelidad de su pareja o marido. Si se siente engañada provocará la ruptura sin atender las justificaciones de su compañero. Ella no tiene que responsabilizarse de su error.
La mujer de ayer aceptaba las debilidades de su pareja porque era dependiente y no se preocupaba de su autoestima. El hombre mandaba y tenía poder sobre ella. Las opiniones de ella no contaban para nada. La mujer de HOY es libre e independiente, confía en sí misma y en sus posibilidades, se siente segura de sus cualidades y se gusta. Estas características le proporcionan una riqueza interior para manejar cualquier problema que se desencadene en su vida afectiva.
Infidelidad de la mujer
El hombre es machista por naturaleza, se cree en superioridad en la relación y que su mujer tenga un amante es algo tremendamente humillante. Son capaces de pegarse con el "tercero", de amenazarlo cuando el problema real es la mujer infiel.
La mujer a diferencia del hombre es más reacia a vivir aventuras y cuando las vive es porque realmente ama y desea sentir con todo su ser le pertenece al otro. Por esa condición más fiel e independiente, es también la más solícita a pedir la ruptura.
Al hombre le preocupa su imagen deteriorada en grado sumo si la mujer le ha "puesto los cuernos". Se preocupa más de ser el hazmerreír que de equilibrar la convivencia para evitar la infidelidad. Pero cuando ellos tienen un romance no piensan en ningún momento en su pareja. Su slogan es "yo puedo hacerlo porque por eso soy hombre pero a ellas que no se les ocurra".
Por suerte cada vez quedan menos mentes tan estrechas en el grupo masculino y la monogamia es condición elegida en la mayoría de parejas que desean serlo.
Fecha: 02-12-2008
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