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No es para las que quieren transpirar y sólo buscan bajar kilos. Bioejercicios femeninos es una disciplina milenaria, que tiene puntos en común con el yoga y el tai chi chuan; nos ayuda a combatir el estrés, a mejorar la circulación de las piernas y hasta a combatir dolores menstruales estimulando puntos energéticos propios del cuerpo.
Ni aerobic, ni gimnasia modeladora, ni step. Hay una nueva propuesta para quienes no encuentran en los gimnasios un buen motivo para calzarse las zapatillas y ponerse en movimiento. Se la llama bioejercicios femeninos y es una técnica que se diferencia de todo lo conocido, aunque tiene algunos puntos de contacto con el yoga o el tai chi chuan.
El rasgo distintivo es que toma en cuenta las particularidades anatómicas de la mujer y el recorrido de la energía, que tiene mucho que ver con el aparato genital y con el ciclo menstrual. Los movimientos activan la circulación de la sangre y desarrollan la concentración mental.
Armonía & fluidez
Orígenes. Los bioejercicios femeninos se fundamentan en culturas milenarias, como la oriental y la precolombina. La secuencia básica se dio a llamar pases para mujeres y tiende a distribuir y a acumular la energía. En la Argentina la introdujo la rusa Aliona Guerossimova, gran estudiosa de las culturas precolombinas.
Energía. Quien hace tiempo se especializa en estas técnicas es Alejandra Volpe, además bailarina y profesora de yoga y de tai chi chuan. "El centro energético más importante de la mujer es el útero, que cumple la doble función de acoger y transportar. Por eso es vital fortalecer los músculos de la pelvis, que son los que protegen los órganos genitales femeninos", explica. Acostada. Lo primero que se aprende es a tomar contacto con el piso. La mayoría de los bioejercicios contemplan el trabajo horizontal, que permite conectarse con el flujo natural ligado a la tierra. Como afirma Volpe, se trata de un "lenguaje muy particular en el que lo más importante es el fluir del movimiento".
Ventajas al por mayor
Los bioejercicios mejoran el estado anímico y aportan una sensación placentera y de bienestar.
Son energizantes, contrarrestan el estrés y la fatiga. Activan la circulación sanguínea de las piernas y trabajan las articulaciones. Distienden la cintura y la base del cráneo, que con frecuencia se contracturan producto de las malas posturas y del estrés y traen fuertes dolores.
Al estimular la circulación, revitalizan la textura y la luminosidad de la piel.
Actúan sobre la estructura óseo-muscular y por eso mejoran la postura y con el tiempo modelan el cuerpo. Son un buen complemento para rendir mejor en otras actividades que requieren más esfuerzo, como las artes marciales y las danzas clásicas.
Otra cualidad que sobresale de esta técnica integral es que no trabaja sobre la musculatura en forma aislada, sino el cuerpo como un todo integral.
De todos modos, Alejandra Volpe aclara que no es una gimnasia pasiva. Para sintetizar, dice: "Es muy completa y logra una relajación activa".
Una práctica que va al encuentro de lo físico y lo emocional, la quietud y el movimiento. La combinación se traduce en bienestar, sobre todo para quienes viven con estrés y no experimentan ningún placer en saltar sin descanso.
Fecha: 02-12-2008
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