|
Hoy después de algunos años de la muerte de mi hijo, escribo estas líneas pensando que puedan servir de ayuda a otras madres.
Creo que no hay en esta vida dolor más grande que la pérdida de un hijo, y que ese dolor o te acerca a Dios o te destruye. Uno no decide ni el día ni la hora que va a morir, ya está todo predestinado, lo normal es que nos vayamos antes que nuestros hijos, por eso es tan difícil aceptarlo cuando sucede lo contrario.
Hay tres cosas que a mí me ayudaron enormemente en esos momentos difíciles. La fe para saber que esta vida es pasajera, que la felicidad completa es en la otra vida y que todo es para bien, aunque no lo entendamos. El cariño de la familia, de los amigos, de la gente. Esas cartas venidas de lejos, esas llamadas, visitas de amigas que hacían años no veía, esas sonrisas en medio del dolor, ese apretón de manos, ese beso, no nos acercarán a nuestro ser querido pero si te ayudan a sobrellevar la pena. Y por último, pedir ayuda sabiendo que sola es difícil superarlo. Ayuda espiritual y ayuda médica, no encerrarnos en nosotros mismos, no dar lástima, ponernos actividades, pintar, escribir, algún deporte, etc. Y sobre todo darte a los demás y olvidarte de ti.
?Hay tanta gente que te necesita!
?Hay tanta gente que esta sufriendo como tú!
Que el pensar que puedes aliviar otra pena te da muchísima paz.
Fecha: 21-11-2008
Hits: 61
|
|