|
Parpadeos constantes, muecas, carraspeos, gestos repetitivos...son tics nerviosos que pueden alterar los nervios de los papás más tranquilos. Los niños, ni siquiera se dan cuento de que los hacen tan frecuentemente, y casi siempre desaparecen al cabo de un tiempo sin dejar ninguna secuela en el pequeño.
Sin embargo los padres nos hacemos muchas preguntas: ¿tendrá problemas psicológicos?, ¿será la respuesta a un problema grave? Y la mayoría de las veces pensamos que si el niño quisiera podría dominarlo. Pero no es tan fácil.
Los expertos dicen que un tic nervioso no es una mala costumbre sino un acto compulsivo que podría ayudar al niño a liberar determinadas tensiones. Los tics no son constantes y tampoco aparecen durante todo el día. Es muy frecuente que deje de hacer esos gestos a determinadas horas o, por ejemplo, si hay extraños alrededor. Los tics, en estos casos, pueden reprimirse, pero la experiencia demuestra que luego afloran con más intensidad.
Casi siempre aparecen en niños mayores de tres años. De pronto, ese gesto repetitivo se convierte en compañero inseparable y de la misma manera inesperada desaparece. Suele mantenerse desde un mes hasta un año y prácticamente nunca necesita tratamiento especializado.
¿Qué podemos hacer los padres? Por lo pronto, no hablar constantemente del tema ni darlo demasiada importancia. Sólo si el niño sufre por tener ese tic o se encuentra muy nervioso, será necesario consultar con un psicoterapeuta. Mientras tanto, la mejor actitud es esperar a que desaparezca ofreciendo al pequeño un ambiente agradable y todo el cariño y compresión que necesita.
Y si los tics son frecuentes, más numerosos son los niños que se muerden las uñas. Este hábito no suele aparecer antes de los tres años, pero es fácil que se mantenga hasta la edad adulta. Es un comportamiento difícil de explicar. Los psicólogos creen que en algunos casos se asocia a situaciones de nerviosismo o de estrés, pero en muchas ocasiones no hay ningún trasfondo importante, es simplemente una mala costumbre.
Para erradicarla, la solución no es regañar al niño o untar sus deditos en sustancias con mal sabor, sino buscar la causa que lo propicia. Si crees que tu hijo está pasando por una situación difícil, será imprescindible vuestro apoyo y, si fuera necesario, el de un psicólogo. Pero si sólo se trata de un medio de escape, ofrécele alternativas extravagantes.
A veces influye decirle que se muerda cada rato un dedo. Se hará tal lío que, al final, prescindirá de esa manía. Si es una niña, no hay remedio mas eficaz que comprar una laca y animarle a que deje crecer sus uñas para pintarlas de su color preferido.
Si tu hijo tiene otra manía de este tipo, no olvides que el mejor tratamiento es no darle demasiada importancia. Crecer es una tarea difícil y a veces necesita una inocente vía de escape.
Fecha: 22-11-2008
Hits: 172
|
|