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El virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) es el agente productor del síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA). La infección VIH acaba produciendo una destrucción lenta pero progresiva del sistema inmune que acaba dando lugar al SIDA.
El VIH tiene una especial predilección por los linfocitos T, que son las células claves en el sistema inmunitario, a las cuales destruye de forma sistemática.(Ver foto)
En el niño, el VIH se transmite por vía intrauterina (durante el embarazo); intraparto (durante el trabajo del parto) y postparto (a través de la leche materna). Otros posibles mecanismos tales como abuso sexual, transfusiones, etc. son posibles pero mucho más raros.
El 15-25% de los hijos de madres VIH (+) o enfermos de SIDA está infectados, porque reciben el VIH por vía vertical o maternofetal, especialmente durante el momento del parto.(Ver foto)
Todos los recién nacidos hijos de madres VIH (+) o enfermos de SIDA presentan en el momento del nacimiento anticuerpos anti-VIH transmitidos por vía placentaria procedentes de la madre, pero esto no indica que están infectados ya que en un 75-85% de éstos acaban desapareciendo los anticuerpos a los 12-18 meses de edad, lo que indica que eran de procedencia materna, pasivamente transferidos.
En la actualidad el número de niños infectados ha disminuido de forma espectacular en los países desarrollados. Toda mujer que proyecta quedar embarazada o que ya lo está debe practicarse una determinación de anticuerpos anti-VIH.
Si es positiva debe saber que puede transmitir la infección a su hijo, pero que se pueden poner en marcha una serie de estrategias para evitar dicha transmisión vertical. La administración de antirretrovirales durante el embarazo a la gestante infectada por VIH, a partir de la semana 14 de gestación, durante el parto y posteriormente a los recién nacidos, junto a la práctica de cesárea programada y otras medidas reduce de forma extraordinaria la transmisión vertical del VIH de la gestante a su hijo.
En los niños infectados por VIH, la profilaxis para evitar la neumonía por N.carinii, las vacunas sistemáticas, una correcta alimentación, junto con la administración de la terapia antirretroviral (2 inhibidores de la retrotranscriptasa + 1 inhibidor de la proteasa) y un seguimiento cuidadoso de los pacientes, han mejorado extraordinariamente el pronóstico y la evolución de los niños infectados por VIH, retrasando el desarrollo del SIDA al frenar la destrucción del sistema inmune.
Fecha: 21-11-2008
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