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El ser humano ha recurrido, a lo largo de la historia, a todo tipo de métodos y productos para conseguir una piel más suave y más fina. (Los animales también recurren a todo tipo de métodos para despojar a su piel de las rugosidades y descamaciones que la alteran, producen picores, etc).
Conscientes de esta necesidad los laboratorios de cosmética han centrado su investigación en conseguir productos corporales más efectivos y confortables cada vez, para limpiar y tonificar el cuerpo. El resultado han sido las cremas y geles exfoliantes, que están a tanta distancia del primitivo método de frotamiento con piedra pómez como puede estarlo un computador de un ábaco.
LA PIEL DEL CUERPO
Los fenómenos que determinan los procesos de deterioro y envejecimiento de las células cutáneas, en las zonas menos expuestas a la acción de los agentes externos, se manifiestan en alteraciones de la estructura de la piel, que son fundamentalmente distintas a las que se verifican en las zonas cutáneas más expuestas como, por ejemplo, las zonas del rostro y cuello.
La piel del cuerpo sufre un proceso de envejecimiento totalmente distinto, no llega a arrugarse pero sí a tener menos elasticidad, se aja y pierde plasticidad, tiende progresivamente a relajarse haciéndose menos lisa y suave y, con el paso del tiempo, aparecen zonas de hiperpigmentación superficial en forma de manchas.
En las pieles más jóvenes la constante regeneración celular produce descamación y sequedad que se acumula sobre la piel y es necesario eliminar.
Fecha: 21-11-2008
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