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El folículo produce estrógenos, los que estimulan la maduración del endometrio y la producción del moco en el cuello uterino. Gracias a esta mucosidad, los espermios pueden alojarse por algunos días en ese lugar, para luego viajar en oleadas hacia las trompas en busca del óvulo y así lograr la fecundación. Esto explica por qué una mujer puede embarazarse con una relación sexual ocurrida incluso 5 días antes de la ovulación.
La elevación de la hormona luteinizante (LH) provoca el desprendimiento del óvulo desde el ovario, siendo éste capturado por la trompa de Falopio. En general, la ovulación ocurre entre el día 12 y 16 del ciclo, teniendo el óvulo una sobrevida aproximada de 24 horas, lapso en el cual existe la mayor posibilidad de que ocurra la fecundación, ya sea con un espermio alojado en la mucosidad del cuello uterino días antes o con uno ingresado ese mismo día.
El óvulo es fecundado en la trompa de Falopio y el embrión que se desarrolla viaja hacia el útero para implantarse en el endometrio alrededor de siete días después de ocurrida la ovulación. El endometrio mantiene sus condiciones para recibir un embarazo por la acción de la gonadotrofina coriónica (HCG), que es secretada por los nuevos tejidos gestacionales.
Con la ovulación comienza la segunda fase del ciclo menstrual, la lútea. El folículo se transforma en cuerpo lúteo, que produce altos niveles de progesterona. Si no se ha producido el embarazo, los niveles de estrógenos y progesterona caen entre 12 a 14 días después de la ovulación. Este descenso hormonal provoca la descamación del endometrio que estaba preparado para recibir al embrión produciéndose la consiguiente menstruación. El día que aparece el sangrado menstrual es el día 1 de un nuevo ciclo.
Fecha: 22-11-2008
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