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El país, la sociedad, los sistemas de salud, todos debemos prepararnos ante uno de los mayores cambios demográficos de la historia de la humanidad; el envejecimiento de la población. El año 2000 los adultos mayores correspondían al 7% de los chilenos y para 2003 se espera que representen el 15%. La esperanza de vida de los hombres llega a los 75 años y de las mujeres a los 80 años. Ya hemos avanzado a una etapa en que la mayoría de las muertes se producirá por enfermedades degenerativas, lo que implica otro gran cambio. En los artículos de esta semana esperamos informar acerca de algunas herramientas para enfrentar esta nueva realidad.
El envejecimiento de la cavidad bucal, al igual como ocurre con el resto del organismo, es un proceso en el que intervienen una serie de factores. Y pese a que hasta hace algunos años atrás se creía que la pérdida de la dentición era algo propio de la vejez, la odontología promueve actualmente un cambio en esta percepción.
?Los problemas dentales en el adulto mayor no están relacionados con la edad, sino con el hecho de que durante la vida adulta-joven no se realizó un tratamiento adecuado. Lo que pasa es que antes no existía el concepto de la prevención, y la gente pensaba que era mejor sacarse todos los dientes y reemplazarlos por prótesis. Hoy, en cambio, se enfatiza la mantención de las piezas naturales?, sostiene el doctor Jaime Aguirre, odontólogo y especialista en rehabilitación de Clínica Alemana.
Entre las variables que intervienen en la calidad de la dentición de las personas de la tercera edad, puede destacarse la mayor sequedad bucal, las dificultades para efectuar un correcto cepillado y la poca conciencia de lo importantes que son los hábitos de higiene. ?Muchos fármacos -como los antidepresivos, por ejemplo- producen trastornos de la saliva, haciéndola más escasa, espesa y ácida, lo cual facilita la instalación de las bacterias y, consiguientemente, la presencia de caries. Por otro lado, muchos adultos mayores sufren problemas de psicomotricidad fina, y eso hace más difícil continuar con las rutinas de limpieza. También puede ocurrir que ciertas enfermedades como la demencia disminuyan la periodicidad del cepillado, porque hacen perder la noción de que se trata de un hábito necesario?, agrega el Dr. Aguirre.
Respecto al caso específico de las mujeres, también es frecuente que quienes estuvieron sometidas a terapias hormonales, después de la menopausia, presenten encías muy sangrantes e irritables, debido a la alta concentración de estrógenos. La gravedad de esto radica en que la inflamación gingival, junto a una mala higiene, se asocian a la destrucción del hueso de soporte, encargado de sostener el diente.
Y aún cuando los avances en la prevención y tratamiento de las enfermedades dentales son la esperanza para las futuras generaciones, este mismo aspecto se convierte, a veces, en un obstáculo para los especialistas que actualmente trabajan con personas de la tercera edad. ?Muchos no confían en profesionales más jóvenes -sobre todo, en el caso de los pacientes varones-, a lo que hay que agregar que ellos no fueron instruidos en las técnicas modernas de cepillado o el uso de ciertos productos específicos de limpieza. Por eso es que en ocasiones cuesta hacerles entender que esto no se trata de un asunto cosmético, sino de algo que va a contribuir a mejorar su salud dental?, destaca el Dr. Aguirre.
Fecha: 06-09-2008
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