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Si bien durante los últimos años ha cobrado cada vez más importancia el tema de una correcta nutrición, pareciera ser que todas las miradas están puestas en los niños, embarazadas y adolescentes. Pero..¿qué ocurre en el caso de los adultos mayores?, ¿de qué modo inciden en ellos los malos hábitos alimenticios?
Según el doctor Eric Blake, geriatra de Clínica Alemana, son muchos los factores que deben considerarse a la hora de analizar este tema. ?En primer lugar, existen condiciones físicas en el adulto mayor, que hacen que su relación con los alimentos sea distinta a otras etapas de la vida. Por ejemplo, el gasto energético y la masa muscular disminuyen, se hace más difícil la absorción de algunas sustancias, decrece la capacidad olfativa, y muchas veces hay problemas dentales?, advierte.
Lo anterior, sumado a otras variables -como problemas económicos, falta de ayuda doméstica, depresión, inactividad y alteraciones funcionales que inciden en la propia alimentación- configuran un cuadro, que evidentemente tiene repercusiones en la salud.
?Si nos referimos a la prevención de enfermedades, la menor absorción de algunos micronutrientes -como la vitamina E, el zinc y otros antioxidantes-, afecta al sistema inmunológico, lo que hace que el organismo cuente con menos herramientas para combatir, por ejemplo, las infecciones. De igual forma, la menor absorción de calcio (asociada a la falta de vitamina D) puede agravar el problema de la osteoporosis, e incrementar el riesgo de fracturas. Por otro lado, el déficit de ácido en el estómago produce también una menor absorción de vitamina B12, lo que puede provocar anemia y trastornos neurológicos?, agrega el especialista.
Otro problema frecuente, y que puede ser atribuido a la disminución de la capacidad del olfato y el gusto, es el hecho de que las personas mayores suelen echarle mucha sal a las comidas, con los consiguientes problemas que esto acarrea. ?En Chile, en general, nosotros comemos con mucha sal. Y aunque no es necesario restringirla totalmente durante la vejez, sí es aconsejable disminuir su consumo, porque de lo contrario se puede producir un alza de presión, y una sobrecarga al sistema vascular y renal. Si a esto se le agrega un alto consumo de proteínas, el riñón va a eliminar, además, una mayor cantidad de calcio?, sostiene el Dr. Blake.
Fecha: 22-11-2008
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