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El útero materno es como una habitación donde se produce uno de los grandes milagros de la naturaleza: el nacimiento de tu hijo.
Tu hijo, durante el embarazo, se nutre, crece y se desarrolla en el útero materno. Esta parte de tu cuerpo, que antes de quedarte embarazada sólo medía 7 u 8 centímetros de largo y 4 ó 5 centímetros en su parte más ancha, al final del embarazo es capaz de contener un niño de 48-52 centímetros.
El pequeño se encuentra en el interior de un saco, el saco amniótico, que está repleto de un líquido, el líquido amniótico.
Placenta, una barrera de defensa
La placenta está formada por dos membranas: el corion frondoso, la parte más externa que está en contacto con la pared del útero, y el amnios, la parte más interna que está en contacto con el líquido amniótico. El corion frondoso está formado por toda una serie de pequeños filamentos, que reciben el nombre de vellosidades placentarias o coriales. Estos filamentos, llevados por su necesidad de encontrar la sangre materna, penetran en la pared del útero y se fijan a los vasos sanguíneos que encuentran en la misma.
Las funciones de la placenta son las siguientes:
El feto obtiene de la misma todos los nutrientes contenidos en la sangre de la mamá: grasas, aminoácidos, carbohidratos y vitaminas, etc.
Proporciona al feto oxígeno, siempre por medio de la sangre materna, al mismo tiempo que cede a la mamá anhídrido carbónico y otras sustancias de desecho.
Es la encargada principal de la producción de hormonas, como estrógenos y progesterona, útiles para el crecimiento del feto e indispensables para un correcto desarrollo del embarazo.
Tiene un importante papel en la formación del líquido amniótico e impide que éste refluya.
Las dimensiones de la placenta en el momento en que nace el bebé son:
Alrededor de 16 ó 20 centímetros de diámetro.
4 ó 5 milímetros de grosor en los bordes de la misma y 5 centímetros en la zona del centro de la placenta.
Un peso aproximado de 400 a 500 gramos.
Líquido amniótico, un baño agradable
El líquido amniótico, en el que el niño está inmerso, se forma de distintos modos. Está generado, principalmente, por las membranas de la placenta, que recogen el líquido trasudado del útero. También contribuyen en su producción la sangre de la mamá filtrada por la placenta, la orina del pequeño cuando sus riñones empiezan a funcionar, sus glándulas salivales, los bronquios y la tráquea.
El volumen de líquido amniótico aumenta de manera progresiva, hasta que alcanza un litro alrededor del séptimo mes de embarazo. Más tarde, disminuye a unos 500-600 mililitros hacia finales del embarazo.
Fecha: 22-11-2008
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