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Ahora es en serio. El matrimonio empieza en este momento: después de la luna de miel. Pero el matrimonio es lo que vas a construir a partir de ahora, día a día.
Es importante no dejar que la rutina se convierta en un depredador y consuma poco a poco la relación. La fase que sigue inmediatamente a la boda es uno de los momentos más importantes de la vida en pareja.
Algunos detalles parecen simples, pero hacen mucha diferencia en la rutina del día a día:
- Tened siempre tiempo uno para el otro.
- Ser amable el uno con el otro es un hábito simple, que produce una actitud especial.
- Llegar a casa con un regalito es una de las cosas más agradables que uno puede hacer por el otro. O despertarla (lo) con el desayuno en la cama y porqué no con una flor. La vida está hecha de pequeños gestos.
- Para las mujeres, tened un cuidado especial: por más intimidad que se tenga con el marido, no conviene depilarse o teñirse el pelo delante de él. No pasa nada si te ve, pero es mejor evitarlo. Al hombre le gusta ver una mujer bonita, pero no pide participar en los preparativos.
- Otro consejo para las mujeres: mostrad que lo necesitáis. Ocurre que la mujer está tan preocupada por luchar por su independencia, que necesitar la protección, la fuerza de un hombre, puede parecer fragilidad. Pero él va adorar sentirse valiente, protector, fuerte. Y ser protegida no tiene nada que ver con la fragilidad, más bien con el bienestar.
- La amistad es un excelente componente del matrimonio. No os vais a casar con personajes ideales, de películas o libros. Son personas reales, con sus debilidades, sus problemas, vais a necesitar mucho el uno del otro y de la amistad.
- Celebrad cualquier cosa, en especial los logros del otro. Si queréis más romance, seducid, proponed. Los cambios son bienvenidos y cuanto menos se juzga, más disponibilidad queda para aceptar al otro. Aceptad lo que el otro tiene para ofrecer. Y acordaos que las cosas no ocurren justo cuando uno lo desea, ni como uno quiere. Muchas veces, es más importante la forma de cómo se dicen las cosas. Puede ser una manera de exteriorizar los sentimientos.
- Acordaos de perdonar las pequeñas cosas, incluso las que se suponía que ya habían pasado. En el desayuno dijiste algo que lo molestó, no importa si ya es la hora de acostarse, no viene mal darle un beso para disculparse. Y en vez de sentir un poco de amargura, la pareja sigue con amor y cariño.
Fecha: 22-11-2008
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