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Emociones: estado de ánimo producido por impresiones de los sentidos, ideas o recuerdos.
Analizar las emociones a través de la escritura no es demasiado complicado ya que ese componente vital tiene una traducción clara en cada una de nuestras letras.
Entre todo lo que podemos averiguar hemos destacado la capacidad de autocontrol que nos permite mantener la calma incluso en situaciones comprometidas, el sentimiento de inferioridad que convierte la vida de muchas personas en una continua comparación descalificadora, el optimismo o el pesimismo que puede presidir nuestro carácter, el grado de importancia de los sentimientos en nuestras vidas o el complejo de superioridad que puede, cuando menos, convertir a una persona en intratable.
Autocontrol: dominio, gobierno, templanza Autocontrolarse significa autocontenerse, saber poener límites y poder mantener un buen equilibrio entre razón e instinto.
Si partimos de esta definición no resulta muy complicado identificar la escritura de una persona que sepa ejercer este autocontrol en su vida.
En primer lugar en una mirada general a un escrito nos tendriamos que encontrar ante todo un cierto orden que sería la manifestación de esa capacidad para contenerse, esto se puede reflejar en márgenes regulares y escritura de tamaño constante a lo largo del texto.
Entrando en un detalle más pormenorizado también podemos asimilar con el autocontrol óvalos cerrados (o, a), letras sin prolongación excesiva de sus rasgos, puntuación correcta,...
Inferioridad: encontrarse o sentirse menos favorecido. El complejo de inferioridad aparece claramente reflejado en las letras con una disminución importante de su tamaño siendo en ocasiones como una pequeña fila de hormigas.
El decaimiento que provoca sentirse inferior a los demás conduce a que las líneas de escritura se encuentren caidas de izquierda a derecha.
Muy interesante también resulta observar letras mayúsculas como la M, H, LL, V, en las cuales el primer rasgo será de un tamaño inferior al segundo.
En la firma el sentimiento de rechazo hacia uno mismo puede verse reflejado en que la rúbrica prácticamente tacha el nombre y apellidos.
Optimismo: ilusión, euforia, aloborozo, entusiasmo, ánimo.
Fundamentalmente podemos localizar en la escritura rasgos que nos orienten hacia una actitud confiada, positiva y optimista ante la vida cuando las líneas de escritura son ascendentes y esto mismo sucede con los finales de las palabras.
Este ascenso de las líneas no debe ser marcado en exceso pues entonces podríamos estar ante una actitud de sobrecompensación tal vez por un sentimiento interior poco optimista que nos lleva a un estado de exaltación exterior poco acorde con lo que realmente siente esa persona.
En la firma como siempre obtenemos la confirmación de lo que en el texto hemos encontrado, firmas ascendentes y rúbricas en el mismo sentido nos ayudarán a verificar esa actitud optimista.
Pesimismo: desmoralización, desesperanza, desilusión. La intuición a la hora de analizar la escritura nos puede ser de gran ayuda siempre. En el caso del pesimismo podemos suponer que la escritura de una persona en la que predomina este estado de ánimo debe de tener algo en común gráficamente con ese decaimiento y es cierto, eso mismo podemos encontrar en sus escritos.
Identificamos el pesimismo por lineas de texto que van descendiendo o por bruscas caidas en el final de las palabras. También podemos encontrar este decaimiento en los puntos de las ies, si nos fijamos la mayoría estarán incluso por debajo del cuerpo de la letra. La i representa el yo y en este sentido el punto significaría una falta de ilusiones y esperanzas. La escritura por lo general es muy poco presionada ya que falta la suficiente vitalidad
Superioridad: ventaja de una persona respecto de otra. Debe de diferenciarse claramente entre aquella persona que reconoce su superioridad antes los demás por algún tipo de ventaja física, intelectual, etc, de aquella otra que aún sintiéndose inferior y siendo éste un sentimiento que le causa desazón intenta sobrecompensar sus carencias mostrando su prepotencia
Su escritura suele ser muy elevada, emplean mayúsculas de gran tamaño. En las letras M, V, H,... el primer rasgo es de mayor tamaño que el segundo.
Como siempre la firma ofrece una información muy valiosa y en el caso de las personas que se sienten superiores, puede que sólo por un complejo de superioridad, encontramos letras de mayor tamaño que en sus escritos.
Fecha: 06-09-2008
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