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Ballet, cultivos hidropónicos, equitación? el mercado ofrece cientos de alternativas y los niños deben ingeniárselas para escoger una. No te desveles tratando de decidir qué taller es mejor y recuerda, ante todo, que estas actividades deben ser "livianitas y entretenidas", como aconseja la sicóloga Jacinta Scagliotti. La idea es desconectar al escolar de lo netamente académico.
Y ante la pregunta de quién decide qué curso tomar, lo fundamental es que escoja el niño, de acuerdo a sus gustos y habilidades y no según lo que los papás y las mamás quieren.
Evitemos el "como yo fui tenista, tú también tienes que serlo", explica Jacinta Scagliotti, ya que el chico debe encontrar una actividad donde él se sienta feliz y cómodo.
Pero no hay que desconocer que existen niños a los cuales todo les llama la atención y otros que no demuestran sus intereses, y ahí los padres cumplirán la tarea de orientar en la elección.
Y ¿cómo?, son ellos los que mejor conocen a sus hijos y sabrán guiarlos por el camino adecuado.
Sin duda, quien toma una extraprogramática recibirá muchos beneficios. De partida, en los talleres no hay notas y por lo tanto a nadie le va a ir mal, asegura la sicopedagoga Silvia Navia. Además el pequeño compartirá con otros niños y pondrá en práctica sus habilidades, creciendo en seguridad.
Estos cursos permiten desarrollar áreas que el currículum académico no ofrece, descubrir habilidades ocultas y hacer un uso adecuado del tiempo libre, comenta la profesora Macarena Lería.
Jacinta Scagliotti agrega que la persona se enriquece, amplía su modo de mirar el mundo, trabaja su adaptabilidad, desarrolla sus aptitudes, educa la voluntad y la capacidad para asumir los triunfos y aceptar las derrotas. "Aunque no hayan calificaciones, siempre habrá algo que al niño le cueste más o existirán otros chicos que harán mejor el trabajo".
Muchas mamás no saben dónde tomar estas clases y se preguntan si es mejor aprovechar las que ofrece el colegio o contratarlas en un club o taller especializado. Para esto, no hay una respuesta única.
Jacinta Scagliotti analiza lo positivo de cada una de estas alternativas. "La ventaja de la extraprogramática dentro del colegio es que evita el famoso acarreo o chofereo de la mamá y, por lo general, es más económica. Pero creo que afuera el niño trabaja mejor la sociabilidad: comparte en otro ámbito, con otros niños, con otra formación y otra visión, y eso amplía su visión de mundo".
La sicopedagoga Silvia Navia prefiere las extraprogramáticas amparadas por el colegio, ya que "el colegio conoce el nivel de estudio que el alumno tiene y podrá compatibilizar entre taller, tareas y pruebas".
También es común que los niños partan sus actividades llenos de energía y expectativas, pero a poco andar las ganas de ir al taller desaparezcan. Jacinta Scagliotti señala que todas las actividades tienen un "timing", un proceso y eso hay que advertírselo al niño desde antes.
Por ejemplo, si toma clases de pintura, hay que decirle "no me digas a la primera que no te gusta, porque a lo mejor no te gusta el óleo, pero después te va a gustar el acrílico o el carboncillo". La profesional recomienda poner un plazo de seis meses para agarrarle el gusto al curso, aunque el lapso depende también de cada chico.
Extraprogramáticas como premio o castigo
Es corriente oír a las mamás diciendo "si me desobedeces, no te llevo hoy día a tus clases de ballet", o "como te esforzaste tanto este semestre, te voy a tomar clases de violín".
¿Qué tan válido es usar estas actividades como premio o castigo?
La sicóloga Jacinta Scagliotti recomienda que idealmente los talleres deberían ir independientes de los premios o los castigos, pero que en la realidad dependen unos de otros, porque es la manera que tienen los papás para motivar o mover al niño.
Pero hay que tener ojo con usarlo como un chantaje, ya que ahí la extraprogramática pierde su finalidad inicial, que es ser una actividad liviana, entretenida, que hace mirar el mundo desde otra perspectiva.
Puntos que considerar al tomar la decisión
Para decidir acerca de las extraprogramáticas, la sicóloga Jacinta Scagliotti recomienda detenerse en los siguientes puntos:
- la finalidad de la actividad extraprogramática es alivianar el quehacer de los chicos, por lo tanto ojalá el taller no acentúe lo académico.
- ver los horarios de los niños y, dependiendo de eso, determinar la frecuencia de la clase. Lo normal es que sea una o dos veces por semana.
- en cuanto a la edad de los niños para comenzar con estos talleres, la psicóloga recomienda incorporarlos en los primeros años escolares. Lo importante es que la actividad extraprogramática quede como una cosa grata, agradable y que no sea un "deber ser" desde tan chiquititos.
- estudiar las posibilidades de traslado -las idas y las vueltas- hacia el lugar donde se realiza la actividad.
- analizar las posibilidades económicas que tienen los padres para costear estas labores.
- en el caso de hijos con problemas de aprendizaje, hay que ser prudentes para poder conciliar la extraprogramática con la necesidad de apoyo escolar. En esta situación, comenta la sicóloga, hay que preguntarse no sólo si el pequeño puede o no tomar la extraprogramática, sino también si debe o no hacerlo, si le cabe un taller dentro de sus actividades diarias. Aunque es recomendable que lo haga, porque así no se centra sólo en la dificultad del aprendizaje.
La profesora Macarena Lería destaca que las extraprogramáticas son para todos los niños. "Uno como mamá ve en las extraprogramáticas un campo más de desarrollo, para el hijo de rendimiento normal, y un camino para descubrir una habilidad que le dará confianza, para aquel hijo que le cuesta más. En la medida en que el se sienta más seguro, le va a costar menos afrontar eso que le cuesta más, porque se va a valorizar a sí mismo a través de otra actividad".
Ayudar a los que están perdidos
Hay muchos niños que les gusta todo y otros que no saben dónde están sus habilidades. En estos casos, los papás deberán guiar la elección de los talleres.
Según la sicopedagoga Silvia Navia, los niños que todo les atrae y rinden bien en la mayoría de las actividades, son por lo general pequeños que empiezan ocupaciones y no las terminan. Para encaminarlos bien en la elección de una actividad extraprogramática habrá que decirles, por ejemplo, "de los 10 talleres que existen, tú vas a elegir sólo 2 y una vez que éstos hayan concluido, puedes seguir con los demás". Hay que estrechar el campo de acción.
A los buenos para todo, dice la sicóloga Jacinta Scagliotti, hay que darles la oportunidad de empezar con una actividad, pero con un límite de tiempo prudente.
Y aconseja también que el niño no parta jugando tenis con la misma raqueta del Chino Ríos, ni golf con los mismos palos que usa Tigger Woods. El niño debe ser capaz de motivarse por la actividad misma y no por el equipo que usa.
Y ¿qué hacer con niños que no demuestran interés en nada? La sicopedagoga asegura que es imposible que a un niño no le guste nada. "Si no expresa sus gustos, hay que fijarse en lo que hacen sus amigos o preguntarle a los profesores, que son expertos en descubrir los intereses y talentos de los niños".
Fecha: 16-10-2008
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