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Al levantarse, almorzar o cenar, una familia puede fácilmente verse sumergida en un mundo de conflictos sin necesidad de moverse de su casa. El intruso televisor encendido, sintonizando alguno de los noticieros, llega de improviso cuando todos están reunidos. Puede dejar atónitos a los adultos y con un gran trauma a los niños.
Así lo explica María Elena Montt, psicóloga del Departamento de Psiquiatría Infanto Juvenil de la Universidad de Chile, quien señala que no es recomendable que un niño que aún no ha desarrollado su pensamiento hipotético deductivo -es decir, a partir de los 12 ó 13 años- vea las noticias por televisión, ya que lo que ahí se muestra es real, y no una película que, al prohibirla, deje de existir.
"La imagen que el niño percibe del mundo a través de las noticias puede resultar muy amenazante y llena de inseguridades que le cuesta comprender. Para un niño, por ejemplo, no existe la idea de que un padre pueda matar a su hijo...", advierte.
Protegidos, no aislados
Sin embargo, no se trata de tener a los hijos en una especie de burbuja, aislados de lo que ocurre tanto en su país, como en el resto del mundo. Además de la televisión, existen otros medios que pueden ser de gran ayuda para iniciar un diálogo en familia, sin causar un impacto tan profundo en los menores.
Así por ejemplo, unos cuantos recortes de diario, o algunas noticias bajadas de Internet, pueden abrir un debate respecto a temas como la guerra, la pedofilia o las desigualdades sociales, que servirán para educar a los niños acerca de cómo actuar frente a determinadas situaciones.
"No se trata de decirles todo, pero sí de entregarles las herramientas necesarias para desenvolverse en el mundo real", señala la psicóloga. Si a un niño se le explica que existen cosas buenas y cosas malas y que de esas cosas malas, la mayoría de las veces uno puede protegerse o evitarlas, el niño estará preparado para enfrentarlas.
Se puede aprovechar una sobremesa, una reunión familiar o una instancia tan casual como la pregunta de un hijo frente a determinado tema, de manera que el niño asimile que son cosas cotidianas.
Explicar los hechos
Pero no siempre los padres tienen la explicación adecuada, e incluso, independiente de su madurez, les cuesta comprender ciertos hechos.
Para ayudar en esta tarea de "traducir" las noticias a los hijos, la psicóloga María Elena Montt entrega una pauta, que se puede amoldar de acuerdo a las creencias y visiones de cada familia:
- Guerra / atentados: Estas constituyen un mal intento de resolver problemas a través de la violencia y los niños deben comprender que no es una alternativa viable, pues trae mucho dolor y destrucción y, por lo general, una vez acabado el conflicto se dan cuenta que fue un error. Se les debe inculcar los conceptos de diálogo y negociación como la mejor alternativa para manejar las rabias y lograr acuerdos que convengan a todas las partes involucradas.
Sin embargo, se debe tener mucho cuidado con la gran contradicción que se produce con los héroes patrios, que han llegado a su sitial de honor tras algún triunfo o derrota bélica. En esos casos, lo ideal es rescatar sus valores y situaciones anecdóticas más que su desempeño en la batalla.
- Violaciones/ pedofilia: Muchas veces los niños no comprenden el significado de estas palabras y los padres temen "abrirle los ojos", si les hablan más de la cuenta. No obstante, la información en estos casos es fundamental para la autoprotección. Se le debe explicar al niño que existe gente enferma que comente abusos con otras personas, a la fuerza o mediante engaños, o en el caso de la pedofilia, con niños, y que como no existe remedio para ellos, deben irse a la cárcel.
Es necesario dejarles claro que nadie les puede tocar sus partes íntimas (las que cubre su ropa interior) ni hacerles guardar un secreto. En caso que eso ocurriera, deben contárselo cuanto antes a sus padres, a un familiar adulto o a su profesor. Deben evitar andar solos, de noche o por calles oscuras, y jamás subirse a autos de desconocidos.
- Parricidio/ abandono/ violencia intrafamiliar: Para un niño, la imagen de sus padres debe ser de protección y seguridad. Si se enteran de un suceso de este tipo, es recomendable explicarles que esa persona no es un papá o mamá de verdad, sino que sólo trajo a ese niño al mundo, y debido a una enfermedad no pudo cumplir con su tarea de padre.
Al niño le debe quedar claro que los papás son aquellas personas encargadas de cuidar, proteger, educar y dar cariño a su hijo, pues de lo contrario, dejan de serlo. Es bueno instarlos a denunciar este tipo de delitos en otros adultos, si es que lo presenciaran en algún vecino, amigo o familiar.
- Desastres naturales: Lo primordial es fomentar la solidaridad y enseñar a desenvolverse en situaciones de emergencia. El niño debe comprender que la ciencia ha avanzado tanto que es posible prevenir muchas de las amenazas naturales -como frentes de mal tiempo, huracanes, erupciones volcánicas- y que, por ende, es posible tomar medidas para enfrentarlas.
También debe entender que para aquellas que no pueden prevenirse como los temblores o terremotos, por ejemplo, pueden tomarse algunas medidas de precaución -esconderse bajo una mesa o lugar seguro de la casa- y que ante el riesgo de inundaciones se puede evacuar el lugar, entre otras cosas.
- Enfermedades terminales infantiles: La enfermedad o muerte de un niño es difícil de comprender incluso para los adultos. Y aunque el dolor no entiende razones, hay que tratar de dar a los pequeños respuestas satisfactorias que los hagan percibir de manera positiva un hecho que no lo es.
En estos casos, es importante comentar que la mayoría de los niños se mejoran, pues los médicos hacen lo mejor posible para lograrlo, pero que a veces no lo consiguen, porque el niño estaba tan enfermo y débil y sufría tanto, que lo mejor era que descansara y se fuera al "cielo" o a algún "lugar mejor".
Así, cada suceso noticioso, puede utilizarse a favor de la enseñanza, siempre que esté supervisado por un adulto. Los accidentes de tránsito, pueden servir de ejemplo para inculcar normas responsables de conducción; los de muertes por inmersión, para reflexionar sobre las conductas más apropiadas en las piscinas o el mar; las condiciones de extrema pobreza, para fomentar un espíritu solidario y de justicia social; el tema de la corrupción, para hacer más fuerte el sentido de la honestidad, que debe conservarse siempre...
En fin, cada hecho, puede ser analizado desde una perspectiva valórica que integre a los niños en la construcción de una sociedad justa, sensata y con visión de futuro, donde el respeto por uno mismo y por el otro, sea la base de la convivencia.
Fecha: 07-09-2008
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