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Cuando una madre tiene un reflejo de bajada de la leche demasiado intenso, la leche sale rápidamente a chorro del pecho en gran cantidad. Si esto ocurre al principio de la mamada, el niño puede tragar aire y consumir demasiada leche inicial en comparación con la leche final. Cuando el niño se llena de la leche inicial, más aguada, puede tener luego dolor de estómago como resultado de una combinación entre llenar el estómago demasiado rápido, tragar aire para conseguir no asfixiarse con el chorro de leche que le llega y el efecto laxante de una gran cantidad de lactosa (azúcar de la leche). Algunos niños se sienten tan molestos ante la llegada de ese repentino chorro de leche que rechazan el pecho, se niegan a mamar y se ponen en huelga de hambre.
Hay varias soluciones que pueden ayudar a remediar una bajada de la leche demasiado intensa. Cuando el niño es muy pequeño (desde recién nacido a pocas semanas de vida), la madre puede intentar diferentes posiciones para que el niño pueda soltarse el solo del pecho cuando lo crea necesario. Por ejemplo, la madre puede tumbarse de espaldas con el niño encima de ella para que él pueda controlar su cabeza y echarse hacia atrás si la leche sale demasiado rápidamente y en mucha cantidad. Otra sugerencia podría ser desprender al niño del pecho cuando la madre sienta que la leche empieza a salir con más intensidad, recogiendo esta leche en un pañuelo o trapo limpio, y colocando de nuevo al niño al pecho cuando el flujo de leche vaya disminuyendo.
Si el problema continúa cuando el abastecimiento de leche esté bien establecido, se pueden intentar otras cosas. La meta es aumentar la cantidad de leche final que recibe el niño y conseguir que la bajada de la leche sea menos intensa. Supongamos que la madre empieza a dar de mamar con el pecho derecho. Cuando siente que llega la bajada de la leche, retira suavemente a su niño y permite que el potente chorro de leche empape un trapo o un pañuelo. Luego vuelve a colocar al niño en el mismo pecho, permitiéndole que mame todo el tiempo que lo desee. No debe cronometrarse el tiempo que el niño está al pecho. La madre no debe usar el pecho izquierdo en absoluto durante esta mamada. Si el niño necesita volver a mamar en el siguiente período de dos a cuatro horas, la madre debería ofrecer el mismo pecho (el derecho). Durante el siguiente período de dos a cuatro horas, se repetiría el mismo procedimiento empleando en este caso el pecho izquierdo.
Este procedimiento se puede ajustar tanto para la madre como para el niño. Si la madre tiene los pechos muy llenos o está incómoda, puede poner al niño brevemente en el otro pecho. Es importante que el niño moje al menos seis pañales cada 24 horas. Si el número de pañales mojados es menor de seis, sugerimos a la madre que vuelva a usar los dos pechos en cada mamada. Sin embargo, la mayoría de las mujeres que tienen un reflejo de bajada de la leche demasiado intenso no tendrán problema en producir suficiente leche de un solo pecho cada vez.
Las mujeres que presenten un caso más moderado de bajada de la leche pueden usar un pecho en cada mamada, en lugar de usar un pecho durante cada período de dos a cuatro horas. Recuerden a la madre que deje que la primera bajada de la leche empape un pañuelo y que luego vuelva a colocar al pecho a su niño. Estas sugerencias pueden ayudarle a "domar" o "controlar" su bajada de la leche y le ayudarán a producir una cantidad de leche que su niño pueda manejar cómodamente. El niño debe ser alimentado con frecuencia, ya que cuanto más mame el niño, menos intenso será el flujo de leche.
No es necesario decir que un niño que presente problemas por una bajada de la leche demasiado intensa de su madre no debe pasarse al biberón demasiado pronto, si es posible evitarlo. El flujo menos intenso de la tetina artificial del biberón hace que este niño sea un candidato a un caso pertinaz de confusión ante el pezón y rechazo del pecho.
A medida que el niño se hace mayor, puede ser capaz de tolerar mejor este reflejo tan intenso de bajada de la leche. Algunos niños, sin embargo, mamarán solo hasta que sus estómagos estén llenos y se negarán a quedarse más tiempo al pecho. Esta falta de comodidad al mamar puede conducir a un destete temprano. Las técnicas para reducir el flujo descritas anteriormente pueden ayudar incluso al niño mayor.
Fecha: 22-11-2008
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