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Categoría Obstetricia - Embarazo

Lo permitido y prohibido en el embarazo


A medida que más se conoce sobre la vida fetal y que en esto de nacer sano no sólo interviene la Divina Providencia o el destino, sino todo lo que se hizo o dejó de hacerse durante el embarazo, una cierta histeria se ha desatado, principalmente en los países más desarrollados. Las recomendaciones abundan en las páginas de diarios, revistas e internet con advertencias acerca de los peligros del café, ciertos alimentos como el sushi, los baños de tina calientes y otros hábitos considerados nocivos y que la futura madre debería evitar a toda costa. ¿Qué alimentos estarían proscritos, por ejemplo? La Agencia de Protección Ambiental (EPA) y la Administración de Alimentos y Drogas (FDA) de Estados Unidos este año advirtieron que las embarazadas deben abstenerse de consumir pescados que almacenen altos niveles de mercurio metílico en su cuerpo, y reducir aquellos que contienen cantidades moderadas, porque pueden producir malformaciones en el feto. Entre éstos mencionan el pez espada, el tiburón y el atún. Ya muchos médicos chilenos están siguiendo la tendencia: recomendar a sus pacientes embarazadas que se abstengan de consumir carnes o pescados crudos. Esto, por el peligro de contraer alguna parasitosis, muchas de las cuales pasan al feto y pueden llegar incluso a provocar daños cerebrales severos. Por cierto, el jugo de limón con que se cuece el pescado en el caso del sushi, el cebiche o el tártaro, nada puede hacer contra estos parásitos. Según el médico gineco-obstetra de la Clínica Santa María, José Luis López, "no hay que exagerar, porque si uno se va al extremo, una mujer embarazada no podría comer ni siquiera verduras crudas, menos cosas como berros. Pero sí, pienso que hay que ser prudente y, en lo posible, conocer el origen de lo que se va a comer". Según los doctores Max Polanco, gineco-obstetra de la Clínica Alemana, y Fanny Cortés, pediatra-genetista del Instituto de Investigación y Tecnología de los Alimentos de la Universidad de Chile (INTA), toda mujer que espera un hijo puede y debe comer productos del mar - ricos en proteínas y ácidos grasos beneficiosos- , pero debe asegurarse de que sean frescos, higiénicamente preparados y de procedencia conocida, tal como todos los demás alimentos. "Aquí tenemos un buen control fitosanitario. En Europa son más extremos en la materia y se los prohíben a sus embarazadas", explica Max Polanco. También se recomienda no tomar más de dos tazas de café al día y disminuir o suprimir las bebidas con cafeína, "porque en exceso puede producir taquicardia no sólo en la madre, sino también en el feto", aconseja la doctora Fanny Cortés. Advierte, además, que hay que evitar los baños calientes de tina y la asistencia a saunas en forma rutinaria, para prevenir posibles daños en el feto. La American Academy of Family Physicians subraya la importancia de la buena alimentación: "La comida chatarra, papas fritas de paquete, refrescos carbonatados y galletas no van a poder proveerlo de los nutrientes apropiados. También es posible que deba hacer cambios si es vegetariana. O si tiene que adelgazar, ya que si está pasada de peso su riesgo durante el embarazo es mayor para tener hipertensión y diabetes". El doctor Max Polanco señala: "Si la mujer se embaraza estando muy delgada, por mucho que suba de peso durante la espera, tal vez no podrá cubrir todos los requerimientos del bebé para que pueda desarrollar sus potencialidades". Por eso recomienda lo clásico, una alimentación balanceada durante el embarazo; sin embargo, lo importante es al inicio. "La mujer debe partir con el peso ideal, ni muy delgada ni con sobrepeso, porque ambas situaciones pueden provocar problemas", advierte Fanny Cortés. Lo más sorprendente aún es que todas las medidas hay que tomarlas antes de la concepción, y el problema, según la American Academy of Family Physicians, es que ésta ocurre unos quince días antes de la menstruación, lo cual significa que muchas mujeres no saben que están embarazadas hasta que tienen alrededor de un mes. Lo complicado, señala esta publicación divulgada en internet, es que "en las primeras dos a ocho semanas de gestación es cuando ocurre la formación de todos los órganos fetales; por lo tanto, cualquier cosa que usted coma, beba o fume puede afectar a su bebé. Por eso, actúe previamente, visite al médico dentro del plazo de un año antes de querer embarazarse. En ese momento le pueden hacer un examen físico, tanto a usted como al futuro padre". Alcohol y drogas Entre los nuevos peligros también se destacan el sida y el aumento en el consumo de drogas lícitas e ilícitas y el alcohol, los que se deberían suprimir mucho antes de planificar un embarazo. En el diario The New York Times, un reportaje reciente informa sobre una investigación que demuestra que dos tragos al día durante los nueve meses pueden matar células cerebrales en el feto. Polanco señala que se ha descrito el síndrome alcohólico fetal, con retraso sicomotor y problemas cráneo-faciales. "Pero se da en bebés de madres bebedoras en exceso. Por eso, no tengo problemas en que una embarazada se tome una copa de vino de vez en cuando, en una celebración, por ejemplo, porque pienso que no le causará ningún daño al hijo". La doctora Fanny Cortés no está de acuerdo: "El alcohol es teratogénico, o sea, produce malformaciones en el feto, y en nuestra población es el agente teratogénico más frecuente. Puede producir retraso en el crecimiento, microcefalia, trastornos conductuales y de aprendizaje. El síndrome alcohólico fetal deja en el niño características físicas que son típicas, y aunque hay estudios que dicen que ocurre cuando la madre bebe en dosis altas durante la gestación, no hay ninguno que asegure que el trago bebido en bajas cantidades no causará alguna alteración. Por eso, recomiendo abstenerse totalmente". Con el cigarro también es drástica. "A mis pacientes les pido que dejen de fumar, porque el tabaco es muy dañino para el feto, ya que produce retraso del crecimiento intrauterino, lo que conlleva mayor riesgo en el parto y que el niño tenga más enfermedades". El doctor Polanco es un poco menos taxativo. A sus fumadoras les pide que reduzcan lo que más puedan su consumo "a cinco cigarrillos diarios como máximo, aunque lo ideal sería que dejaran por completo de fumar". En relación con la cocaína, el doctor Polanco advierte que aumenta el riesgo de infarto intracerebral en la guagua, muerte perinatal, bajo peso de nacimiento, parto prematuro y desprendimiento anticipado de la placenta. "La marihuana, sobre la que se ha dicho mucho, hoy es asociada a partos antes de término y niños que nacen con menor peso y rendimiento". Remedios: indicados y contraindicados ¿Y qué peligros conllevan los medicamentos tomados durante el embarazo? Lo importante, resaltan ambos especialistas, es que nunca quien planea un hijo o ya lo está esperando se automedique. Y ni siquiera tome una aspirina sin consultar antes. Quienes consumen antidepresivos o tranquilizantes deben preguntar a su doctor si pueden o no seguir tomándolos o si deben cambiarlos por otros. El médico decidirá si es conveniente continuar o no con ellos. Y las benzodiazepinas, capaces de producir dependencia en la madre, podrían desencadenar síndrome de abstinencia en el recién nacido (necesidad de la droga), señala la doctora Cortés. Para las mujeres que sufren enfermedades crónicas, como hipertensión, diabetes, epilepsia y otras, la doctora Cortés destaca que deben tenerlas bien controladas y estabilizadas antes de planificar un hijo, y junto a su médico, haber encontrado el fármaco más seguro para evitar problemas adversos durante la espera. Según el doctor Max Polanco, las embarazadas suelen recibir durante la gestación medicamentos como multivitamínicos, antibióticos, antiácidos, antihistamínicos. "En general, las mujeres piensan que todos los fármacos pueden ser peligrosos, pero no es así. No son muchos los remedios teratogénicos (que producen malformaciones). Entre éstos están los anticoagulantes orales, el litio y algunos antineoplásicos (usados en el cáncer)". La ingestión de ácido fólico dos meses antes del embarazo y dos después de iniciado es otra de las recomendaciones en que los médicos extranjeros y chilenos coinciden. Sugieren tomar ácido fólico dos meses antes del embarazo y los dos primeros de éste. "Su indicación es lo más paradigmático que se ha producido en los últimos tiempos en relación con el tema. Se observó durante muchos años que las mujeres que consumían alimentos ricos en esta vitamina, contenida especialmente en las verduras verdes no cocidas, tenían una menor cantidad de hijos con malformaciones congénitas. Por otra parte, también se detectó el fenómeno contrario en aquellas que usaban medicamentos con acción antiácido fólico: tenían más propensión a tener niños malformados, específicamente en el sistema nervioso. A raíz de eso se hicieron varios estudios, comprobándose la eficacia de este elemento entregado en determinadas dosis y en las etapas indicadas", relata la doctora Cortés. "El gran problema es que como la mayoría de los embarazos no son planificados, muchas mujeres, ignorando su estado, no empiezan a tomarlo con tiempo, lo que reduce su efecto protector. En Chile, el Ministerio de Salud determinó la fortificación de la harina de trigo con ácido fólico, de manera que todas las chilenas en edad fértil lo consumieran en su dieta normal. Así, el consumo de dos marraquetas diarias o sus equivalentes proveen a estas mujeres de la cantidad necesaria. Según lo demuestran estudios realizados en el INTA, se ha conseguido reducir en un 46 por ciento los defectos del tubo neural, que son las malformaciones congénitas más frecuentes del sistema nervioso central, las que pueden causar la muerte precoz de los niños o que queden con graves secuelas motoras e intelectuales". Éste fue un avance que recién se incorporó en el año 2000. El doctor Polanco prefiere asegurarse, recomendándole a sus pacientes suplementos de ácido fólico "por si no comen la cantidad de pan u otras masas en cantidades suficientes. La sobredosis no reviste peligro, porque el organismo la elimina". Embarazo sin postergación Y ni la edad queda fuera. The American Society for Reproductive Medicine insta a no postergar el embarazo, ya que nada garantiza que una madre madura pueda dar a luz un niño sin problemas. "Pero no se trata de sembrar el pánico. Como obstetras tenemos que hacer del embarazo un proceso fisiológico normal, como siempre ha sido. No obstante, como hoy disponemos de más información, lo mejor es entregarle a la pareja una serie de consejos que ojalá puedan ser seguidos antes de que la mujer se embarace. Es la tendencia actual en todo el mundo", señala el doctor Max Polanco. La doctora Fanny Cortés es más rigurosa aún: las mujeres en edad fértil y con vida sexual activa, en especial cuando están en la segunda mitad del ciclo menstrual, deben evitar exponerse a sustancias que se sabe son nocivas, como radiaciones, pesticidas y algunos medicamentos, especialmente si no se están cuidando para evitar el embarazo o les falló el método. Y si han planeado tener un hijo, deben consultar al médico por lo menos dos meses antes de ponerse en campaña. Según la doctora Cortés, el aumento de las maternidades tardías es un fenómeno bastante nuevo en la historia del ser humano. Y si los riesgos de tener hijos con alteraciones cromosómicas, como el síndrome de Down, aumentan en madres mayores de 35 años, lo propio ocurre si el padre tiene sobre 50. "En estos casos, el riesgo no es de alteraciones cromosómicas, sino que de afecciones monogénicas, como la acondroplasia, que se caracteriza por talla baja, cabeza de mayor tamaño y extremidades más cortas, pero con desarrollo intelectual normal". Agrega: "La edad materna se ha ido desplazando en los últimos tiempos, lo cual aumenta las posibilidades de que la guagua nazca con algún problema genético por alteraciones cromosómicas", sostiene el doctor Polanco. Un fenómeno propio de esta época, en momentos en que la mujer posterga la maternidad para poder cumplir otras metas primero. Y las cifras no son menores. "Una de cada tres mil madres da a luz un bebé con síndrome de Down, cuando tiene entre 20 y 25 años. En las de 35 o más años, la proporción es de uno por 350, lo que significa un crecimiento en el riesgo de diez veces. Muchas piensan que con los adelantos actuales se puede eliminar este peligro o reducirlo al mínimo, pero por desgracia no es así. Sin embargo, no hay que desesperarse tanto si el embarazo se produjo en la madurez, porque se trata de un riesgo estadístico y las probabilidades de que la guagua sea sana son muchas más de que nazca con este síndrome".

Fecha: 22-11-2008
Hits: 632


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