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El ejercicio físico durante el embarazo favorece una mejor adaptación del cuerpo a los cambios, un mejor trabajo de parto, así como una menor intervención obstétrica, que traerá en la mayoría de casos beneficios.
1. Anímate... Pero sé precavida
Si realizas ejercicio físico te sentirás mejor psíquicamente, y la recuperación posparto será mejor.
El embarazo no es un momento ideal para iniciar la práctica de un deporte,Si te decides por ello ten en cuenta iniciarlo de forma progresiva, sin llegar al agotamiento y realizándolo de forma regular (2-3 veces por semana). Intenta realizarlo bajo la tutela de un monitor experimentado
Incremente la ingestión de líquidos,El mínimo debe ser 1,5 a 2 litros al día. Es bueno tomar un vaso de agua o un zumo de naranja recién exprimido antes de desayunar.
Para que tu organismo se oxigene mejor, tonifiques los músculos de las piernas, ganes coordinación, y como buena medida de prevención de varices y calambres te recomendamos que,- Sal a caminar diariamente, haciendo un paseo largo y a buen ritmo.
- Sube escaleras; es un buen momento para no coger el ascensor, pero ve descansando en cada rellano.
- La práctica de la bicicleta estática también resulta beneficiosa en estos momentos, pero gradúala a velocidad y resistencia cómoda.
*Este es un aspecto importante ya que a medida que pase el embarazo disminuirá la agilidad de tu cuerpo debido a la laxitud de tus ligamentos por las hormonas del embarazo y del cambio del centro de gravedad de tu cuerpo
Nadar en aguas templadas,- Disminuye la presión y sobrecarga de las articulaciones, mejorando su movilidad;
- Mejora tu control postural (equilibrio y coordinación de movimientos).
- A la vez, esta actividad favorece el retorno venoso, previniendo varices, trombosis y calambres, así como aumenta la eliminación de sodio por la orina, por lo que previene el hinchazón de las piernas (edemas).
Hay que recordar que este es un tipo de ejercicio de bajo riesgo de sufrir lesiones: torceduras de tobillo, etc.
2. Lo que hay que tener en cuenta
Si en tu caso practicas un deporte habitualmente, ten en cuenta:
- Disminuye la intensidad de la práctica física a partir de la auto percepción de fatiga, siendo muy importante un buen calentamiento previo, así como un buen estiramiento y relajación muscular al finalizar.
- Tendrías que evitar aquellos ejercicios que practiques estirada boca arriba una vez pasado el primer trimestre, ya que el peso de útero dificultaría circulación sanguínea.
- No practiques ejercicios anaerobios de gran intensidad y corta duración, así como deportes que impliquen levantamiento de pesos y alto riesgo de sufrir algún golpe o de pérdida de equilibrio, como: deportes de contacto, esquí alpino, esquí náutico, submarinismo, carreras de velocidad, etc. Por lo tanto el deporte ideal sería aquel que supone una actividad aeróbica, de ejecución continuada, intensidad moderada y sin sobrecarga articular.
Sea cual sea tu caso, en general siempre procura tomar, además, las siguientes precauciones:
- No hacer ejercicio con el estomago vacío.
- Vístete adecuadamente, con prendas holgadas y que sigan bien tus movimientos.
- Calzado cómodo y bien adaptado a los pies.
- Superficie adecuada: evitar suelos resbaladizos y superficies irregulares.
- Saber detenerse ante señales de dolor, mareo, falta de aliento muy acusado, palpitaciones, rampas, o pérdida de control muscular.
- Evitar hacer ejercicio en días muy calurosos o húmedos (no son recomendables las saunas o baños de vapor).
- Procede con precaución ya que la soltura de tus movimientos será inferior a la de antes de estar embarazada (mayor riesgo de accidentes o torceduras).
- Reduce en el tercer trimestre la intensidad de la actividad física.
- La práctica del ejercicio físico no es un sustituto a las clases de educación maternal.
3. Cuándo no es recomendable el ejercicio físico
En qué caso no es recomendable el ejercicio físico:
- Hipertensión producida por el embarazo.
- Ruptura prematura de membranas, amenaza de parto prematuro o parto prematuro en un embarazo anterior.
- Amenaza de aborto.
- Incompetencia cervical uterina.
- Pérdidas de sangre persistentes durante el segundo y el tercer trimestre.
- Crecimiento fetal insuficiente.
- Otras enfermedades maternas que valore tu ginecólogo
Fecha: 23-07-2008
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