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El arte de aplicar productos cosméticos para la higiene, el cuidado y el embellecimiento de nuestro cuerpo es legendario. Ya sea para el cutis, el cabello o el cuerpo, la cosmética mejora nuestra imagen.
1. Un poco de historia
El arte de aplicar productos cosméticos para la higiene, el cuidado y el embellecimiento del cuerpo es legendario. Fue en la época egipcia cuando la fabricación de productos cosméticos alcanzó su mayor esplendor.
Las mujeres egipcias usaban tónicos para la piel y capilares, ung?entos y un sinfín de preparados, casi todos ellos compuestos de leche de burra, harinas, levaduras, miel, arcilla y aceites, para resaltar sus puntos fuertes.
En tiempos de Grecia y Roma, las mujeres privilegiadas ya empleaban todo tipo de productos para colorear su cuerpo. Eran en su mayoría cosméticos muy primitivos confeccionados a partir de productos naturales. A finales del siglo XX, con el desarrollo de la industria química, la cosmética ya es de uso común y ha terminado por extenderse a todas las capas sociales.
Aunque todo el cuerpo es susceptible de someterse a cuidados, mujeres y hombres ponen especial cuidado en mantener atractivas determinadas zonas como la cara, las manos o el cabello, más expuestas a la mirada de los demás.
Limpiadoras, cremas hidratantes, tónicos, nutritivas, antiarrugas, desodorantes y acondicionadores son, entre otros, el elenco de productos "mágicos" que nos ayudan a resaltar nuestra belleza y a sentirnos bien con nosotros mismos.
2. Piel de porcelana
La base de toda piel bella es una piel sana. Para conseguirlo, el primer paso que debemos seguir es mantenerla limpia. Para ello existen en el mercado todo tipo de limpiadoras, como jabones, geles, toallitas desmaquillantes y mascarillas de limpieza en profundidad.
Tras la limpieza, la mayoría de los profesionales de la belleza aconseja la aplicación de un tónico que será el encargado de cerrar los poros y de dificultar la entrada de la suciedad ambiental.
Las cremas hidratantes son las reinas de la cosmética femenina y deberían serlo también de la masculina. Con la edad, la piel pierde capacidad de retener agua, por lo que su elasticidad queda comprometida. Esto hace que el empleo de estas cremas sea necesario y recomendable.
Además de las hidratantes, las cremas antiarrugas y las nutritivas en general contribuyen a retardar la aparición de las temidas arrugas.
Más recientes son las cremas exfoliantes, que eliminan la capa superficial de células muertas, aclarando la piel y aumentando su transparencia.
3. Piel del cuerpo
La piel de nuestro cuerpo se resiente de las agresiones externas, provocadas tanto por el medio ambiente como por sustancias detergentes, que utilizamos en su limpieza.
Para evitar esto último es aconsejable el uso de geles neutros sin sustancias abrasivas, que debilitan la función protectora que la piel tiene en nuestro organismo.
Al igual que en la cara, la piel de nuestro cuerpo agradecerá el mimo que suponen las cremas hidratantes. Éstas, además de prevenir la pérdida de agua, aportan un confort inmediato.
Finalmente, se han desarrollado cremas anticelulíticas, que intentan luchar contra la celulitis o piel de naranja, tan temida por las mujeres sobre todo en períodos vacacionales propios para lucir el traje de baño.
4. Las manos
Son la parte del cuerpo que está más expuesta a las agresiones climáticas (viento, frío, humedad o rayos solares) y químicas (detergentes y jabón). Su cuidado es fundamental, ya que toda la belleza de una mujer puede venirse abajo de inmediato por unas manos descuidadas.
Por su continua exposición y contacto con el entorno, la protección de las manos es muy recomendable. En casa, unos guantes impermeables nos servirán para mantener la piel intacta cuando entremos en contacto con detergentes, pinturas o simplemente con el agua. En la calle, unos guantes de lana o de cuero serán el mejor compañero para evitar las inclemencias meteorológicas.
Pero el cuidado diario exige también la aplicación de cremas hidratantes y el lavado con jabones poco agresivos. Las hidratantes intentarán luchar contra la sequedad que afecta a las primeras capas de la piel. Para conseguirlo, se debe extender una cantidad razonable de crema por el dorso, palma y uñas, realizando un suave masaje hasta que la piel haya absorbido totalmente el producto.
5. El cabello
Un cabello bien cuidado te proporciona una apariencia elegante y seductora. Hoy día existen en el mercado productos preparados a base de componentes naturales para todo tipo de cabellos, desde los más rebeldes hasta los más manejables.
Los champúes, además de ser el producto más utilizado para el cuidado del cabello, resultan imprescindibles si se pretende mantener una buena higiene. En este sentido, es aconsejable lavarse el pelo de tres a cuatro veces por semana si es graso, y de dos a tres si es normal y una si es seco.
En cuanto a productos que contribuyen al brillo del pelo, el más destacado es el acondicionador. Tras depositar sus activos a lo largo del cabello y alisar la cutícula, restablece la capacidad para reflejar la luz y lo vuelve más brillante. Sin embargo, sólo un 39 por ciento de las españolas lo utiliza, a pesar de que el 70 por ciento sí usa una hidratante a diario.
Si tenemos prisa pero queremos moldear el cabello para lucir un "look" atractivo, lo más práctico es usar sprays y gominas. Se vaporizan sobre el cabello húmedo y se seca normalmente con una toalla, sin aclarado. No son tan efectivos como los tradicionales, pero ayudan a mantener un pelo bonito y brillante. Eso sí, hay que tener cuidado
porque un uso excesivo puede causar irritaciones al cuero cabelludo.
Fecha: 21-11-2008
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