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El cuadro clínico de la hepatitis aguda se inicia por cansancio fácil, falta de apetito y fiebre que desaparecen al cabo de una semana para dar lugar a orinas oscuras y a la aparición de color amarillo en la esclera de los ojos y la piel. Habitualmente estos últimos síntomas desaparecen después de tres a cuatro semanas.
Existen formas menos habituales de evolución de la enfermedad:
-Prolongada: se puede extender hasta por seis meses.
-Colestásica: coloración amarilla muy intensa y picazón.
-Bifásica: aparentemente se mejora y reaparece al cabo de una semana.
-Fulminante: Aparecen elementos de falla hepática aguda antes de ocho semanas.
-Crónica: las alteraciones clínica o de laboratorio se extienden por más de seis meses.
La fulminante es la más infrecuente, pero la más grave. La crónica es vinculada al virus B y C, y puede llegar a ser grave. La prolongada, colestásica y bifásica no representan gravedad.
Fecha: 06-09-2008
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