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Muchas personas utilizan la comida como un aislante emocional, para protegerse de los problemas o para superar el dolor que puede producir llevar una vida sin sentido y carente de motivaciones.
1. Comer mucho o comer poco
Muchas personas utilizan la comida como un aislante emocional, para protegerse de los problemas o para superar el dolor que puede producir llevar una vida sin sentido y carente de motivaciones.
De esta forma, la comida llega a convertirse en nuestro refugio, acudimos a ella siempre que estamos a punto de venirnos abajo, y a veces, se transforma en una adicción.
Por consiguiente, es necesario saber cúal es el posible origen de este problema y que se puede hacer para solucionarlo.
Por otro lado nos encontramos con personas que están en el otro extremo, y se niegan el derecho a comer para intentar alcanzar un ideal de belleza.
En estos casos, comer se convierte en algo ilícito y clandestino. Se empieza a vivir una mentira, a comer de una forma en público y de otra cuando estamos a solas.
Se llega a pensar que la gente se horrorizaría si supieran lo que somos capaces de comer y que si nos conocieran no nos querrían.
2. Origen del problema
Desde pequeños nos han inculcado la idea del alimento como alivio al dolor, por ejemplo si nos caíamos o llorábamos nos hacían callar con la promesa de darnos un caramelo, nos hacían ver que cualquier enfermedad o dolor se curaba si comíamos en abundancia, etc...
En cualquier caso, parece ser que esta respuesta tiene una base fisiológica, ya que diversos estudios han demostrado que la adicción a los alimentos está vinculada a la liberación en el cerebro de una sustancia llamada beta-endorfina, capaz de aliviar temporalmente el dolor y la tensión.
Aunque conviene aclarar, que esto es un efecto inmediato, que desaparece pronto, ya que es evidente, que el alimento no puede llenar los espacios vacíos y dolorosos de nuestra existencia.
3. Una mala costumbre
Esta costumbre de escapar a través de los excesos de comida va minando nuestra salud mental y física.
Se suele pasar del sobrepeso a la delgadez en breves periodos de tiempo y, además, al comer sin medida solemos hacerlo rápido, sin apenas masticar, lo que suele repercutir en una mala digestión, dificultades de concentración, irritabilidad, cambios de humor, etc.
4. A quienes afecta
Existen también, personalidades que son más propensas a este tipo de conductas, como las personas perfeccionistas, con baja autoestima, inseguras, con baja tolerancia a la frustración, y sobre todo, con niveles de ansiedad elevados.
5. ¿Como librarse de la adicción a la comida?
En primer lugar es necesario comer siempre que se tenga hambre hasta dejar de tenerla.
Pero, hay que tener muy claro qué significa tener hambre y no confundirlo con hambre desproporcionada, con angustia o ansiedad.
Se puede realizar el siguiente ejercicio: en un cuadro anota qué comes, cuándo comes y si tenías hambre o no antes de comer.
La importancia de este cuadro está en que revela como son realmente tus hábitos alimentarios, y no como te los imaginas.
Además te demuestra lo fácil que es engañarse con respecto a la comida.
Es necesario tomar las medidas adecuadas, para darle a la comida la importancia que realmente tiene y no utilizarla mientras se ve la televisión, se escucha la radio, etc.
Es muy importante aprender a identificar las situaciones que sabemos nos producen ansiedad. Si tenemos controladas estas situaciones, nos resultará más fácil prevenir los atracones de comida.
Para ello se pueden buscar actividades alternativas que nos permitan superar estos momentos sin necesidad de recurrir a la comida. Una buena idea es tener siempre fruta o algún fruto seco al alcance.
Por último es muy importante tener una buena relación con el propio cuerpo y aprender a aceptarnos como somos.
La falta de autoestima puede empujarnos a darnos esos atracones de comida, y después para contrarrestar lo que hemos hecho lo castigamos con duras dietas y con sesiones agotadoras de gimnasio.
Fecha: 22-11-2008
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