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A las 7:00 estas en pie, despiertas a los críos, los vistes, duchas, peinas, preparas el desayuno, separas la ropa sucia, recoges la cocina, despiertas a tu marido, haces la cama, discutes con él para no perder la costumbre y el cómo es habitual huye con el orgullo herido a trabajar dejándote también como de costumbre todas las tareas de la casa para que llegues tarde y aguantes la charla del jefe por tu impuntualidad, sales la última de la oficina para que la empresa este contenta y recoges a los niños del colegio a las 16:00 sin comer, agotada y con unas ganas locas de echarte la siesta, llegas a casa te tumbas en el sofá y les pides por favor a tus hijos que se estén quietecitos un rato y se vayan a jugar a la habitación, por supuesto no lo hacen y después de aguantar una hora de gritos histéricos, llantos y peleas te levantas cabreadísima y les arreas dos absurdas palmadas en el trasero por no dejarte ni un segundo tranquila, cuando se ponen a llorar, te sientes culpable y te vas a dar una vuelta para que se monten en los columpios, les compras chucherías y esperas a que se cansen, pero no lo hacen nunca, con lo cual a las 19:00 los llevas a rastras a casa, les das la cena que nunca esta a su gusto, los duchas, les cuentas un cuento porque todas la buenas madres han de hacerlo y después de improvisar durante una hora argumentos inverosímiles logras que se duerman a las 21:30.
Estas exhausta pero todavía tienes fuerzas para esperar a tu marido, por si hay suerte, te hace unos cuantos cariñitos, y así olvidas por un instante otro día más sin un momento de paz; a las 22:00 no ha llegado, té hartas, cenas sola y enciendes la tele a ver si consigue relajarte un poco, la programación es mediocre, mentira: es patética, y te tomas un Prozac para aliviar ese dolor insistente en tu cabeza, mientras buscas una película aceptable que entretenga o al menos te mantenga despierta; a las 23:00 lo consigues, ya la has visto y esta empezada pero no te importa, la historia es increíble, superwoman-protagonista también, y bajo los efectos de la pastillita milagrosa comienzas a disfrutar cada vez mas de todo lo que le pasa, no se frena ante nada la tía: es lista, sabe bien lo que quiere, ? Qué coño, si esa eres Tú! No hay duda: madre abnegada, plenamente capaz de afrontar todas las dificultades que el destino te depare, y al mismo tiempo romántica, valiente, sexy, atractiva, sórdida, divina, una gran estrella de Hollywood, un volcán del celuloide apunto de estallar... y en ese gozoso autodescubrimiento te vas a por otro Prozac, necesitas entrar cada vez mas en tu película porque están hablando de ti no hay duda, la segunda pastilla, (que regalo tan bonito de la ciencia) te hace pasar la barrera, no sabes que eso, pero el caso es que estas en la gloria, en la cima de tu vida y te transformas minuto a minuto en ese personaje admirable, esa fémina deslumbrante en ? una mujer de cine! Fumas un cigarrillo a lo Bette Davis y vas al tocador moviendo la cadera mejor que Marilyn Monroe, te retocas un poco frente al espejo, nada, un poco de color; Sharon Stone con el picahielos tiene bastante y en ese instante tu hombre llega, su olor es inconfundible, cuando vuelve del gimnasio solo quiere una cosa, hacerte el amor salvajemente sobre la mesa de la cocina como Jessica Lange y Jack Nicholson en ?El cartero siempre llama dos veces?, sus pasos son firmes y certeros, desea verte frente a frente para que os reconozcais como animales antes de ofrecerte ?Un paseo por las nubes?, tu cuerpo se excicita pronunciando su nombre: ?Marlon! ?Oh, Marlon!, por fin tras un segundo interminable de frenético deseo aparece él: ? Santiago Segura ! Gordo, cansado y de mal humor, y esto sí que no!, un energúmeno tal no sale en tu película, es una pesadilla y no vas a despertar ahora cuando estabas gozando como una loca en el papelón de tu vida y tienes la única opción posible en tus manos huir cual ?Thelma y Louise? en tu descapotable en busca de aventura, de alguien a tu altura multiorgásmica, ? Brad Pitt! ?si, si, si!...pero, siempre hay un pero, en un instante de lucidez recuerdas a tus hijos, el frigorífico vacío, la ropa sucia, el trabajo... y vuelves a casa rendida y sofocada. Mientras abres la puerta, sientes el ultimo impulso, la insoportable necesidad de reventar tu dulce hogar, marido incluido, a lo ?Catwoman? mientras susurras ?Miau! Y adiós preocupaciones. ?Quieres ser una mujer de cine! Y solo eres una mujer circunstancialmente drogada y permanentemente de mala leche. Nunca ganaras el preciado oscar como Kim Basinger, ni cobraras 20 millones de dólares por película como Julia (no me toques que soy perfecta) Roberts, ni siquiera te pedirán autógrafos por ser una santa. Volverás a ser Tu Misma, una anónima mujer real, llena de sueños vacacionales en balnearios plagados de chulos que te alegrarán al menos la vista.
Quizá en otra ocasión la heroína de la pantalla sea como tú y aun así alguna que otra fantasía se cumpla. Todo es posible ¿verdad Melanie?.
Fecha: 13-10-2008
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