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De momento no es más que una esperanza. A medida que pasan los días va a convertirse en certidumbre: ?Vas a ser madre! ¿Debes anunciar enseguida la gran noticia a tu marido? ¿Y si resulta que es una falsa alarma? Si estás realmente impaciente, existen tests de embarazo, de venta en farmacias, que en 5 minutos te dicen si vas a ser mamá. Va a empezar la extraordinaria experiencia de la maternidad.
El primero y más importante signo anunciador del embarazo es, en general, el cese de la regla. Por experiencia, algunas mujeres saben con certeza que, en ellas, un retraso de tres días significa que están embarazadas. Pero si se trata del primer hijo, este retraso no puede tener gran valor absoluto. Al cabo de de una semana la mujer puede sn embargo conjeturar su estado:
-si tiene generalmente un ciclo regular;
-si se encuentra en buen estado de salud y no ha modificado sus condiciones de vida. Un viaje, un régimen, un poco de anemia, pueden en efecto provocar un retraso o incluso el cese de la regla;
-si es lo bastante joven como no sospechar un principio de menopausia.
Otros síntomas, si acompañan al cese de la regla, pueden resultar significativos:
-una ligera hinchazón de los senos, sobre todo en la aureola y el pezón;
-molestias intestinales o gástricas; estreñimiento o por el contrario diarrea, acidez de estómago;
-frecuentes ganas de orinar;
-tendencia a la somnolencia; sobre todo después de las comidas;
-náuseas e incluso vómitos, especialmente al despertarse;
-aborrecimiento de la comida, tabaco, olores.
Pero, precisémoslo una vez más, todos esos síntomas no son absolutamente reveladores de un embarazo. Pueden constatarse en el período premenstrual en algunas mujeres que padecen un desequilibrio hormonal y pueden igualmente ser de origen nervioso.
Hasta el principio de la sexta semana el análisis ginecológico no puede proporcionar una respuesta afirmativa. En ese momento el útero se ha modificado lo bastante para que el médico o la comadrona pueda establecer un diagnóstico. Si la mujer está encinta, el útero ha cambiado de forma (de triangular ha pasado a redondo), de consistencia (se ha reblandecido) y sobre todo de volumen.
La espera se ha convertido ahora en certeza: esperas un hijo. Como la mayoría de las mujeres te sientes a la vez feliz e inquieta. Antes de nada hay que subrayar que embarazo no significa enfermedad: el cuerpo de la mujer está preparado para tener hijos. Va a modificarse con toda naturalidad a medida que vaya formándose el bebé. Para que se realice bien el trabajo, bastará con tomar ciertas precauciones en lo referente a la alimentación, la salud de la mamá y el régimen de vida.
Desde ahora, queremos hacerte vivir lo que será la extraordinaria aventura de ese bebé que vive en ti desde el día de su concepción, de ese bebé cuyo corazón latirá independientemente del tuyo, que sentirás moverse, que verás crecer.
Fecha: 22-11-2008
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