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A pesar de la generalidad de este concepto, vamos a centrarnos solamente en la convivencia conyugal, desde mi punto de vista una de las más complicadas y difíciles de mantener, porque convivir con un hermano o con tu madre, es algo que la mayoría de los mortales hacemos desde que nacemos y consecuentemente a lo que no tenemos que acostumbrarnos. Pero a nuestros novios, maridos o como queramos llamarlo, a ellos si que tenemos que adaptarnos cuando tomamos esa decisión tan importante de irnos a vivir juntos. Y cuando tomamos esa decisión, empezamos a conocerlos.
Los primeros meses, suelen ser encantadores, aunque en algunos casos esta circunstancia dura días y también es verdad que puede durar años ( caso menos frecuente ), pero el tiempo , nos va sacando a la superficie los defectos de nuestro compañero , que no es que antes no tuviera, es que no se los veíamos, y descubrimos que hasta el amor de nuestra vida es menos perfecto de lo que desearíamos, que también le huelen los pies, que de vez en cuando se olvida los calzoncillos en medio del salón, y que hasta hace ruido comiendo caramelos?, y estas cosas irritan.
¿ Cómo superarlo? Primero , sabiendo que en todo lo largo y ancho de este mundo, no hay absolutamente nadie, que carezca de algunas de estas cosas que irritan, y segundo, que en muchos casos su compañía compensa el ruido de los caramelos, la peste de sus pies,. y lo sucio de sus calzoncillos?, compensa todo eso y más.
De todas formas, si ni su compañía, e incluso ni su amor, puede compensar todos sus defectos, no te agobies. En algún sitio alguien te busca a ti, de la misma forma que tu le buscas a él, para llevar y tener una convivencia placentera, divertida, amena y maravillosa.
Fecha: 22-11-2008
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