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La vida de Shagrat Al-Durr -también llamada Shajarat- es desconocida hasta que se tiene noticia de ella como la esposa de Salih Ayyub, el sultán de Egipto, quien muere en 1250 d.C. y que pertenecía a la dinastía Ayyubid fundada por Saladino.
Shagrat Al-Durr había sido una esclava de origen turco antes de su matrimonio con Ayyub. Cuando los franceses, guiados por su rey Luis IX llegaron a Damietta, ciudad en la desembocadura del Nilo en 1249 d.C., Salih se encontraba en Damasco, por lo que Egipto estaba prácticamente desprotegido. Ante la emergencia, Shagrat asumió el liderazgo militar y decidió defender Damietta.
Poco después, el sultán regresó a Egipto, pero al poco tiempo muere. Shagrat logra mantener esta muerte oculta durante el tiempo necesario, diciéndo que estaba enfermo y llevándole comida a su cuarto, para así evitar inestabilidades y luchas por el poder. Posteriormente, Turan, hijo del sultán e hijastro de Shagrat, llegó a Egipto. Ella, entonces anunció públicamente la muerte de su esposo, dándole la autoridad de gobierno a Turan, como era la ley y la costumbre.
Sin embargo, el control de la milicia seguía estando en manos de Shagrat, quien lidera la batalla decisiva que expulsa a los franceses de Damietta. El ejército de Egipto se componía fundamentalmente de turcos, de ahí que prefirieran responder a las órdenes de Shagrat y no a las de Turan que no era turco. Por eso, las relaciones entre los militares y el sultán fueron deteriorándose, hasta que optaron por asesinarlo.
Una vez asesinado, el ejército le otorgó la máxima autoridad a Shagrat y la nombraron sultán el 2 de mayo de 1250 d.C. Así se inició la dinastía Mamluk (esclavos turcos que componían el ejército y que poco a poco obtuvieron el poder hasta suplantar a sus amos), la cual se mantuvo en Egipto y Siria por más de dos siglos.
Esto fue posible debido a que los oficiales del ejército eran considerados, en tanto defensores del Islam, una élite en Egipto, y para los turcos, el ejército representaba la forma de salir de la pobreza e incluso de la esclavitud. De hecho, un esclavo entrenado en la milicia, podía ser liberado e introducido en la casta militar dentro de la corte. Hay que aclarar que para los musulmanes, por principio, es prohibido esclavizar a otro musulmán, sin embargo estos niños esclavos no eran musulmanes, sino que los convertían al Islam una vez que eran esclavos y luego los liberaban y entrenaban como parte del ejército.
Como sultán, Shagrat negoció la paz con los franceses y permitió que Luis IX regresara a su país. Recibió además todos los honores dignos de su puesto, como ser mencionada en todas las oraciones semanales de las mezquitas y además tener su nombre escrito en las monedas.
Su reinado no duró mucho, pues Egipto se encontraba en ese momento bajo el califato de Bagdad, donde no se aprobaba que las mujeres tuvieran posiciones de poder, así que se exigió su renuncia y se nombró como sultán a Aibak, un mamluk que contaba con las simpatías del ejército y que se distinguía por sus capacidades.
Pero Shagrat no se resignó a quedarse tras bambalinas. Ella sedujo a Aibak, y pronto estuvieron casados. Así las cosas, si bien Aibak era quien ostentaba el título de sultán, la que realmente gobernó por espacio de siete años fue Shagrat. Ella era la que firmaba los decretos del sultán, las monedas tenían los nombres de los dos, y había que dirigirse a ella como Sultana. Las motivaciones iniciales de Shabrak para seducir al sultán pudieron haber sido políticas, pero existen registros del gran amor que unía a la pareja.
Shagrat era dominante y muy celosa. Primero, había obligado a Aibak a divorciarse de su primera esposa cuando se casó con ella, apesar de que Aibak tenía un hijo con esta otra mujer, y cuando Aibak decidió obtener otra esposa, como era común en esa época, empezaron los problemas. Shagrat empezó a conspirar para asesinarlo, y un día en que él se estaba bañado el asesinato se llevó a cabo. Inmediatamente, ella trató de cubrir el crimen y buscó el apoyo de la milicia, la cual estaba dividida entre su lealtad hacia Shagrat y su fidelidad al compañero soldado que había sido para ellos Aibak.
La primera esposa de Aibak y su hijo intervenieron clamando por venganza. Influenciaron entre los dos a los esclavos del harem para que mataran a Shagrat. Su cadaver desnudo fue expuesto en medio de la ciudad, indicando la deshonra.
Sin embargo, más tarde los huesos de Shagrat son depositados en una mesquita conocida como la Mezquita de Shagrat al-Durr.
Fecha: 22-11-2008
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