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Diagnóstico :
El diagnóstico se hace en base a la historia clínica, la presencia de factores de riesgo para enfermedad coronaria, algunos hallazgos al examen físico y las alteraciones características en el electrocardiograma.
Si ninguno de estos métodos es suficiente, es necesario detectar en la sangre ciertas sustancias que son liberadas cuando se produce daño del miocardio.
Tratamiento :
El tratamiento debe ser oportuno para prevenir complicaciones fatales y preservar la mayor cantidad de tejido cardiaco. La terapia comienza en la ambulancia o en el Servicio de Urgencia y consiste en la administración de oxígeno, control del dolor y prevención de la aparición de arritmias graves.
El paciente habitualmente es hospitalizado en una unidad coronaria o de cuidados intensivos y en ese lugar se define si existen las condiciones para restablecer el flujo por la arteria coronaria. Eso se puede conseguir interviniendo directamente sobre la arteria mediante trombolisis (disolución química del coágulo) o angioplastía (apertura de la arteria ocluida mediante una sonda). En algunos casos es recomendable ir a una terapia de reperfusión mediante cirugía.
Fecha: 22-11-2008
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