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?El efecto cardioprotector del vino se debe a la presencia de polifenoles -ácidos fenólicos, flavonoides y reservatrol-, antioxidantes que combaten la oxidación del colesterol malo, y evitan que éste se adhiera a la pared de las arterias. Estos compuestos también poseen un efecto antiagregante plaquetario (que previene la formación de coágulos), y favorecen la relajación de la musculatura arterial, provocando vasodilatación?, sostiene el doctor Alejandro Abufhele, Jefe de la Unidad de Cardiología de Clínica Alemana.
Los polifenoles se encuentran en la piel, pulpa y semilla de la uva, y si bien están presentes tanto en el vino blanco como en el tinto, éste último los posee en mayor cantidad. Eso sí, y por mucho que se diga que su ingesta regular disminuye el riesgo de padecer enfermedades cardio y cerebro vasculares, es necesario tener presente que la dosis recomendada es de sólo dos copas al día (250 cc.).
?La gente a veces se olvida de que el vino es una bebida alcohólica, por lo que posee etanol, un componente tóxico que puede provocar daño hepático, gastritis y aumento de la presión arterial. Su indicación tiene que ser hecha muy juiciosamente, no se trata de que todos los pacientes cardiópatas deban consumirlo?, asegura el Dr. Abufhele.
Fecha: 10-10-2008
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