|
Diferentes métodos apuestan por un nuevo enfoque de la actividad física, en la que prima, sobre todo, una reeducación postural
Quien más quien menos sabe lo que es acudir a un gimnasio a realizar interminables series de abdominales, pedalear sin descanso en bicicleta o elegir las pesas para mejorar el aspecto de nuestros brazos. Junto a esta rama del ejercicio físico, parecen surgir caminos en paralelo, nuevos enfoques de la gimnasia que promueven distintas maneras de concebir el concepto estar en forma.
La gimnasia se renueva y abre las puertas a métodos que no se basan en el esfuerzo físico ni en la quema de grasas a cualquier precio. Se trata, más bien, de una reeducación postural y de una apertura a las prácticas cuerpo-mente, teniendo muy en cuenta el papel de esta última en nuestros movimientos y en la buena salud de nuestro cuerpo. Y tienen la ventaja de poder ser practicadas por todo el mundo, pues suelen basarse en movimientos lentos y que no requieren demasiado esfuerzo.
Le proponemos una mini guía sobre cuatro de las técnicas que están más de moda y que, poco a poco, se van expandiendo por todo el mundo. El método Pilates, el método Feldenkrais, la técnica Alexander o la Antigimnasia ya no son tan desconocidas y cada vez más personas se dejan seducir por sus beneficios.
Esta disciplina, fundada en 1975, cada vez tiene más seguidores en todo el mundo
¿Alguna vez se ha planteado qué es lo que se esconde tras este chocante nombre? ¿Tal vez una defensa al ultranza del sedentarismo? Nada más lejos de la realidad. Tras este nombre se encuentra una disciplina que nació en 1975, fundada por Thér?se Bertherat, una mujer que ha seguido expandiéndola por todo el mundo consiguiendo que hoy, cerca de 30 años después, tenga adeptos en miles de rincones de todo el globo.
Y los que la practican dicen que se nota y que los resultados son inmejorables: se sienten más flexibles, sin dolores musculares y más relajados. Los terapeutas encargados de enseñarla prefieren definirla como pedagogía corporal. ¿Por qué? La clave está en que se produzca un aprendizaje para que cada persona conozca su propio cuerpo, considerado como un todo interrelacionado, y trabaje sobre él para prevenir lesiones y dolores musculares. Esos problemas llegan cuando nuestro cuerpo se ha acostumbrado a una serie de rutinas, de movimientos mecánicos, que asume y toma como inamovibles.
La clave es aprender a usar los músculos necesarios, haciendo que aquellos que están contraídos o atrofiados recuperen su movilidad y se liberen de la tensión. Hay que conseguir, según esta disciplina, reforzar la cadena muscular anterior (delantera), centrando los esfuerzos en el bajo vientre. Estos músculos delanteros no son capaces de trabajar de forma correcta cuando la cadena de músculos posterior, que recorre todo el cuerpo desde la cabeza a los pies, trabaja en exceso. Es entonces cuando la espalda carga con todo el trabajo que no le corresponde realizar a ella. Los músculos de la espalda atenazan y debilitan los abdominales, y la clave está en encontrar un equilibrio entre ambos.
Así, hay que realizar pequeños movimientos que hacen trabajar a cada músculo que está, a su vez, interconectado con otros. De hecho, Bertherat da importancia, por ejemplo, a mover tan sólo el dedo meñique del pie: ?Muchos dolores de espalda se alivian simplemente moviendo el dedo meñique del pie izquierdo, un ejercicio aparentemente nimio, pero que repercute en toda la musculatura del cuerpo".
La antigimnasia se basa en el principio de que todo el cuerpo está relacionado y no se puede aislar ninguna parte del mismo.
Se basa en la combinación de ejercicios de estiramientos, resistencias y pesas
Quién le iba a decir a Joseph Hubertus Pilates, un soldado raso alemán, bajito y algo escuchimizado, que el método de puesta en forma que llegaría a desarrollar para aumentar su fuerza y resistencia tras caer prisionero durante la Primera Guerra Mundial iba a convertirse, casi un siglo después, en una de las modalidades de gimnasia favoritas de estrellas de fama mundial tales como Uma Thurman, Julia Roberts, Demi Moore, Nicole Kidman o Madonna. Y es que éstas son auténticas fans de este método.
¿La razón? Combinado ejercicios de estiramientos, resistencias y pesas tumbado sobre una cama especial, se busca una puesta a punto de todo el cuerpo, para así mejorar la figura, consiguiendo alinear la columna y estilizar la figura. Es decir: ayuda a andar más erguido, hace parecer más esbelto y armoniza las formas. No es extraño que, con estos resultados, en Hollywood esté de moda. Y, aunque en menor medida, también en España, pues artistas como Joaquín Cortés también lo practican.
Una de las claves del método Pilates es que se trabaja todo el cuerpo, y siempre con movimientos fluidos y suaves, sincronizando el trabajo físico con la respiración y buscando un estado de relajación. La ventaja que ofrece es que, al realizarse sobre una cama, es perfecto para quienes necesitan rehabilitación, no son jovencitos o tienen problemas de movilidad.
Tras tumbarse o reclinarse en una cama sobre raíles provista de poleas y resistencias, y siempre bajo la supervivisión de un entrenador personal (imprescindible en la fase de aprendizaje), se realizan ejercicios de tensión, estiramientos, alargamientos y corrección postural cuyo primer objetivo es fortalecer la musculatura de la zona pélvica y abdominal, así como favorecer la corrección postural de toda la columna vertebral, lo que lo hace idóneo para evitar ese proceso de ?achicamiento? que a veces se produce con los años.
Seis son las principales premisas en las que se funda el Método Pilates: concentración, control, centro de cuerpo, fluidez de movimiento, precisión y respiración. El programa agrupa 500 ejercicios que se realizan sobre una colchoneta o en alguno de los cinco aparatos especialmente diseñados por su creador y, si bien alguno se asemeja a un potro de tortura, esta particular forma de mover el cuerpo ha demostrado ser muy efectiva, sencilla y nada dolorosa de practicar.
Su objetivo es enseñar a mover el cuerpo de una forma más eficaz
De esta disciplina, practicada por la bella Michelle Pfeiffer, dicen que alivia tensiones musculares, dolores de espalda, cervicales y de hombros, potencia la flexibilidad y mejora las posturas. Se basa también en el concepto de reeducar el cuerpo y el objetivo es enseñar a la persona que lo practica a mover el cuerpo de forma más eficaz, coordinada y a reducir el estrés de las articulaciones.
Su creador fue Moshe Feldenkrais, un judío de origen ruso que, tras sufrir una lesión en su rodilla que previsiblemente iba a impedir que volviera a caminar, decidió ponerse manos a la obra, reeducando sus movimientos experimentando sobre sí mismo, aprendiendo a caminar de nuevo sin dolor.
Aparte de contribuir a la búsqueda de un cuerpo más flexible, lo cierto es que también consigue, por medio del aprendizaje y de la exploración del movimiento, descubrir interconexiones entre diferentes partes del cuerpo; y, además, ayuda a caer en la cuenta de que todas están relacionadas, por lo que no se debe hacer mayor hincapié en una parte del cuerpo que en las demás. Hay que aprender a diferenciar la labor del esqueleto, las articulaciones y los músculos; la clave es potenciar la flexibilidad y la coordinación de todo el cuerpo desde un nivel mental, a través de movimientos lentos. La toma de contacto con el método se basa, en muchas ocasiones, en la repetición de patrones de movimiento con pequeñas variaciones, con el objetivo de estimular con estas pequeñas señales el sistema nervioso central, que tiene una función clave en el bienestar de la persona.
Puede ser muy útil para aquellas personas con posibilidades de padecer osteoporosis o estrés y también para aliviar dolores de espalda, musculares, de articulaciones o respiratorios. Es muy utilizado, por ejemplo, por músicos, actores o bailarines, que exigen mucho a sus cuerpos y que necesitan afinar su sensibilidad.
Concibe el pensamiento como un eficaz instrumento de cambio
Es, tal vez, menos conocida que sus compañeras anteriores, pero se basa en unos principios similares, dentro de los nuevos conceptos que existen dentro del ámbito de la educación física. Se trata de un método de reeducación físico-psíquica, cuya base es la concepción del pensamiento como instrumento de cambio. Y es que parte de que existe una coordinación entre el movimiento humano y el pensamiento.
La técnica fue creada por Frederick Matthias Alexander, un joven actor que sufría tendencia a la ronquera, un problema grave en su profesión que amenazaba con poner fin a su carrera. Tras desarrollar una serie de estudios sobre su propio caso, observó que los movimientos (ya convertidos en hábitos) de su cabeza y su cuello tenían que ver con las cuerdas vocales; trabajó duro para corregir sus posturas y consiguió solucionar sus problemas de voz, además de mejorar notablemente su salud. No fue extraño que con su experiencia, fueran muchos los artistas y las escuelas de arte que se dejaron seducir por la técnica para evitar lesiones.
La clave del método, que parte del análisis del uso que hacemos de nosotros mismos, está en la interrelación entre cabeza, cuello y columna, fundamental para conseguir una buena salud. Si no hay un equilibrio entre las tres zonas, el dolor y la tensión aparecen.
Los profesores de este método perciben, al trabajar con un alumno, si está alargando o acortando su musculatura, si la energía fluye por su cuerpo de forma correcta, y si su respiración y sus posturas se están viendo afectadas por estos hábitos. Una vez encontrado el problema, hay que intentar evitar estas disfunciones por medio de una reeducación física y mental.
Así, se pretende mejorar la postura, eliminar la tensión muscular, mejorar la movilidad y erradicar los malos hábitos posturales (por ejemplo, tensar los hombros), sustituyéndolos por hábitos correctos. Y, como consecuencia, se mejora también la capacidad respiratoria de las personas que lo practican.
Fecha: 02-12-2008
Hits: 123
|
|