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Se define la menopausia como el cese permanente de la menstruación como resultado de la perdida de funcionamiento ovárico. En general se acepta, para hablar de menopausia, la falta de al menos durante 12 meses de la aparición de la regla. Es decir, siempre será una fecha que se determinará a posteriori. La menopausia puede suceder de manera espontánea o de forma artificial por ejemplo mediante una intervención quirúrgica en la que se extirpen los ovarios. La menopausia espontánea tiene lugar en la mayoría de las mujeres entre los 45 y 52 años (antes de los 35 o 40 años se define como menopausia precoz, y por encima de los 52 hablamos de menopausia tardía).
El cese de las reglas no suele ser habitualmente un fenómeno brusco, sino que de manera más o menos repetitiva empiezan a aparecer fallos en la periodicidad de las mismas. Estos fallos que en un principio suelen ser espaciados, progresivamente van haciéndose más habituales hasta desembocar en el cese permanente de la menstruación.
El climaterio es un periodo de la vida de la mujer en que tiene lugar la desaparición de la función reproductiva y se producen importantes cambios en la secreción hormonal que condicionan cambios a nivel del tracto genital, la circulación periférica, el metabolismo de los huesos, el sistema cardiovascular, la piel, así como determinadas manifestaciones psíquicas que van a influir de manera muy notable en la esfera social.
El climaterio puede abarcar un periodo entre 25 y 35 años de la vida de la mujer, extendiéndose habitualmente de los 45 a los 65 años. Definido así el climaterio, la menopausia es un signo más del conjunto de fenómenos que engloban esta etapa de la vida.
Como viene siendo habitual en forma coloquial, vamos a hablar en estas páginas de "menopausia", refiriéndonos tanto al climaterio como a la menopausia propiamente dicha.
El incremento de la esperanza de vida ha determinado un envejecimiento global de la población de manera que actualmente alrededor de un 95% de las mujeres alcanzan el climaterio y desarrollan síntomas y problemas postmenopáusicas.
Sintomas
La sintomatología de la menopausia aparece cuando los ovarios de la mujer disminuyen la producción de hormonas femeninas (estrógenos y progesterona), pero será en último término la reducción de estrógenos la que dará lugar a la aparición de los síntomas acompañantes, así como a los cambios que ocurren en el organismo.
Los síntomas y efectos asociados podemos dividirlos según el momento de su aparición en:
Síntomas a corto plazo
Sofocos: Aparecen en el 75-85% de las mujeres menopaúsicas e incluso antes de la desaparición de las reglas, y en un 45% de los casos persisten durante largos periodos de tiempo (entre 5 y 10 años). Se caracterizan por una sensación de calor que asciende desde el tórax al cuello y la cara, seguida de sudoración y en ocasiones acompañada de enrojecimiento de la piel. Estas sofocaciones tienen una duración y una frecuencia muy variables (pueden durar entre segundos a una hora y aparecer entre dos o tres al día hasta varias veces en una hora).
Sudoración: Es un síntoma que suele ir asociado a los sofocos, con tendencia a presentarse con mayor frecuencia durante la noche, en la cama. En algunas mujeres, esto provoca trastornos del sueño y en muchas ocasiones se ven obligadas a cambiarse de ropa.
Síntomas a medio plazo
Suelen presentarse algunos años después de la menopausia pero su comienzo es variable.
Alteraciones de la piel: La falta de estrógenos provoca una disminución del colágeno de los tejidos y como consecuencia la piel se vuelve más fina, más seca y con frecuencia aparecen cardenales. También puede producirse un aumento del vello facial y una disminución en el pubis. La pérdida de colágeno puede afectar también al aspecto y la tersura de las mamas.
Alteraciones vaginales y urológicas: Las paredes de la vagina se vuelven más finas y menos flexibles, perdiendo lubricación y elasticidad. Como consecuencia puede aparecer dolor durante las relaciones sexuales y con frecuencia implica una disminución del apetito sexual, ansiedad y problemas de pareja. Estas mismas alteraciones a nivel de la uretra y la vejiga pueden traer como consecuencia la aparición de escozor al orinar, cistitis de repetición y la incontinencia urinaria. Las mujeres que padecen incontinencia de orina, desarrollan su vida dependientes de este problema llegando a sentirse incapacitadas socialmente.
Cambios psíquicos: Tendencia a la depresión, nerviosismo, cambios de humor, tristeza, falta de concentración etc.
Efectos a largo plazo
La osteoporosis: Se caracteriza por la reducción de la cantidad total de hueso (masa ósea) que lo debilita, volviéndose frágil y susceptible de una manera anormal a las fracturas. La verdadera importancia de la osteoporosis radica en su estrecha relación con la producción de fracturas y sus complicaciones (en España se calcula que se producen aproximadamente 25.000 fracturas de cadera por año). El problema de la osteoporosis lo tratamos ampliamente en un tema aparte.
Complicaciones cardiovasculares: Las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte en la mujer postmenopáusica en la sociedad occidental, superando las tasas de mortalidad por cáncer y por otras enfermedades. Los estudios epidemiológicos demuestran un incremento de las enfermedades coronarias después de la menopausia, coincidiendo con el déficit de estrógenos que provoca una alteración de los lípidos de la sangre con elevación del colesterol y del LDL (colesterol "malo"), y disminución del HDL (colesterol "bueno"). La enfermedad cardiovascular en la mujer antes de la menopausia es menos frecuente que en el hombre por el efecto protector de los estrógenos, pero con el paso de los años, esta frecuencia acaba igualándose.
Tratamiento y controles
El tratamiento en la menopausia debe ir dirigido principalmente a la prevención de las complicaciones a largo y medio plazo y al alivio de la sintomatología a corto plazo. Como prácticamente todos los trastornos asociados a la menopausia son debidos a la falta de producción de estrógenos por los ovarios, el tratamiento se basará fundamentalmente en suplir este déficit de hormonas mediante la administración de estrógenos que es el llamado "tratamiento hormonal sustitutivo" (THS); existen también nuevos preparados no hormonales pero con acción similar a los estrógenos y que intentan evitar los efectos indeseados de los mismos. Por otra parte, la terapia debe basarse asimismo en la correcta información sobre hábitos de vida, dieta, suplementos de calcio y tratamientos como ayuda en la prevención de la osteoporosis. Este otro aspecto lo tratamos con detenimiento en el tema dedicado a la Osteoporosis.
TERAPIA HORMONAL SUSTITUTIVA
La administración de estrógenos se emplea con eficacia desde hace tiempo para el tratamiento de los síntomas climatéricos como los calores y sofocaciones. Sin embargo, en los últimos años se ha comprobado la eficacia de este tratamiento para prevenir prácticamente todas las complicaciones asociadas a la menopausia: disminución de los problemas vaginales mejorando las relaciones sexuales, prevención de la pérdida de colágeno mejorando la textura de la piel, mejoría de los síntomas psíquicos y prevención a largo plazo de la pérdida de masa ósea.
Actualmente se considera que el THS deberá mantenerse en cada caso de forma individualizada y revisarse cuando las circunstancias personales y los síntomas cambien. Mucho se ha escrito en los últimos años a raíz de la publicación del estudio WHI (Women?s Health Initiative) desarrollado en 16.608 postmenopaúsicas. En dicho trabajo se llegó a la conclusión que la TSH con estrógenos equinos y progesterona (exclusivamente) incrementa el riesgo de cáncer de mama, ictus, enfermedad coronaria y tromboembolismo pulmonar. Todo esto hay que colocarlo en su justo término ya que el ligero aumento de estos riesgos (aumenta sobre todo en pacientes con alguna enfermedad asociada como hipertensión, diabetes etc.) puede asumirse en muchos casos dados los beneficios esperados. Existen diferentes vías de administración que podemos resumir de la siguiente manera:
Vía oral:
Los estrógenos son destruidos en parte al atravesar la mucosa intestinal, y por ello, hay que administrar dosis más elevadas. Además tienen el inconveniente de su paso por el hígado.
Vía transdérmica (Parches):
Es un sistema de administración continua de hormonas que evita el paso por el hígado con el consiguiente buen perfil de tolerancia. Existen parches de estrógenos solos y a diferentes dosis, y parches combinados de estrógenos y progesterona. Son cómodos de usar y poseen todas las ventajas sobre síntomas, aparato genitourinario, piel, hueso y sistema cardiovascular. Su principal inconveniente es la aparición de sangrados y que deben asociarse a un gestágeno (progesterona) si la mujer no está histerectomizada (si no se le extirpó el útero) o utilizar en estos casos parches combinados. Existen diferentes pautas terapeúticas para combinar la administración de estrógenos y progesterona siendo la pauta continua una de las más usadas debido a que en un alto porcentaje de casos evita el sangrado.
Vía percutanea:
Consiste en la aplicación sobre la piel de un gel de estrógenos. También evita el paso hepático pero su uso resulta ser algo engorroso.
Vía vaginal:
Geles y cremas de estrógeno cuyo efecto es exclusivamente local.
PREPARADOS NO ESTEROIDEOS
Tibolona. Es una molécula con acción débil estrogénica, androgénica y progestagénica que resulta eficaz en el tratamiento de la sintomatología climatérica, reduce el riesgo de enfermedad cardiovascular al mejorar el perfil lipídico y tiene efecto beneficioso sobre el hueso. Una de sus principales ventajas son el no producir prácticamente sangrado uterino.
Raloxifeno. Es un modulador selectivo de los receptores de estrógenos con efecto estrogénico (beneficioso) sobre el metabolismo del hueso y los lípidos. Tiene un efecto antiestrogénico sobre el endometrio (ausencia de sangrado) y sobre el tejido mamario (protector sobre el cáncer de mama). No tiene efecto sobre los calores ni las sudoraciones.
Fitoestrógenos. Se comportan como estrógenos débiles, actuando beneficiosamente sobre el esqueleto, sistema cardiovascular y sistema nervioso central. También mejoran las sofocaciones y la sequedad vaginal. Son una opción a tener en cuenta para mujeres que no deben o no desean utilizar estrógenos. Los fitoestrógenos se encuentran en forma natural en la soja (alubias y brotes) y en general en todos los cereales, legumbres, verduras, frutas y semillas. Existen preparados comerciales que tienen la ventaja de aportar las dosis exactas recomendadas.
Bifosfonatos. Alendronato, Risedronato y Etidronato. Son sustancias que impiden la pérdida de hueso al inhibir la resorción ósea siendo muy eficaces exclusivamente en la prevención de fracturas.
Calcitonina. Es una de las hormonas que regulan el metabolismo del hueso reduciendo su pérdida y aumentando la densidad del mismo en osteoporosis establecida. Se utiliza la calcitonina sintética de salmón administrada generalmente vía intranasal.
Aquí también se pueden incluir diferentes preparados como son los ansiolíticos, antidepresivos, calcio, vitamina D y el Veralipride cuya acción se centra exclusivamente en el alivio sintomático de las crisis vasomotoras (sofocos).
Debe ser tu ginecólogo el que individualice tu caso en particular y te recomiende el tratamiento más adecuado en tu caso. También te aconsejará sobre la conveniencia de practicar algún estudio del riesgo de osteoporosis (densitometría ósea), mamografías, citología etc. No olvides que como mínimo debes hacerte una revisión ginecológica anual.
Fecha: 02-12-2008
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