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Si bien siempre se ha pensado que la única estación del año a la que hay que temerle -en lo que a cuidado de la piel se refiere- es el verano, lo cierto es que durante el invierno tenemos que ser igualmente cuidadosos, ya que el frío y la contaminación también hacen sus estragos.
En primer lugar, detengámonos un momento en el aspecto que adquiere nuestra piel en los meses invernales. Parecemos más pálidos, ¿no? Pues bien, esto no se debe sólo a la falta de sol. La razón principal es la vasoconstricción que provoca el frío, que lleva a que se contraigan los capilares, disminuyendo la irrigación. A consecuencia de lo anterior, la piel recibe menos nutrientes y oxígeno, se hace más lenta la exfoliación y se acumulan las células muertas.
Fecha: 02-12-2008
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