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Por otro lado, el especialista asegura que más que preocuparnos por el número de veces que nos hemos expuesto al sol, deberíamos preocuparnos de la intensidad de esas exposiciones. "Muchas veces se cree que las personas que trabajan al aire libre tienen más riesgos de desarrollar un cáncer de piel que aquéllas que ejercen sus actividades en recintos cerrados. Sin embargo, está comprobado que los que se han expuesto al sol en forma crónica (los campesinos, por ejemplo) presentan una incidencia mucho menor al resto de la gente. Y esto ocurre porque la piel se adapta a las condiciones de radiación existentes, siempre y cuando el proceso se realice en forma gradual. Las personas que viven en las ciudades, en cambio, van por un fin de semana a la playa, y están toda la tarde acostados frente sol. Y eso al final es mucho peor".
Fecha: 02-12-2008
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