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odos los excesos son malos. De eso no cabe ninguna duda. Sin embargo, a la hora de tomar sol, muchas veces olvidamos esa premisa, y somos capaces de pasar horas enteras bronceándonos. Y aunque nunca está de más recordar los daños que pueden ocasionar las reiteradas exposiciones solares, el mejor consejo para evitar futuros inconvenientes se resume en dos palabras: prevención y mesura.
"Para qué le vamos a decir a la gente que no baje a la playa antes de las tres de la tarde, eso es prácticamente imposible. Mejor es decirles que hagan su vida de verano en forma normal, aunque tomando las debidas precauciones, que son aplicar un factor de protección indicado para el tipo de piel (20 ó 30 minutos antes de la exposición); usar anteojos de sol, llevar ropa que nos proteja de la radiación excesiva (poleras, sombreros), y evitar estar cerca del reflejo del agua", asegura el doctor Raúl Cabrera, dermatólogo de Clínica Alemana.
Y es que protegerse de los nocivos efectos del sol no es tan difícil como parece. Primero que nada, debemos tener en cuenta el tipo de piel que tenemos, porque eso está directamente relacionado con nuestro nivel de tolerancia a las radiaciones solares. "Para elegir el protector solar que conviene es recomendable acudir a un dermatólogo, que analice las reales necesidades. No se trata de llegar y comprar un factor 30, si tal vez con uno de 15 ya se estaría lo suficientemente protegido", sostiene el especialista.
Fecha: 02-12-2008
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